“Las madres de Gutiérrez”, como se le reconoce a las mamás de sodados que fueron masacrados hace 27 años justamente en el municipio de Gutiérrez, Cundinamarca, alzaron la voz para reclamar a la Justicia Especial para la Paz por no haber sido acreditadas como víctimas aun.
Apoyados por Corporación Mil Víctimas, le contaron a SEMANA que pese a la insistencia, presentación del informe “Madres de Gutiérrez, porque el sufrimiento de los soldados de Colombia también debe doler” (ver informe) y solicitudes formales, no habían sino reconocidas por la JEP. Sin embargo, la respuesta del tribunal transicional las dejó desconcertadas.
La JEP, no se comunicó con ellas, simplemente emitió un comunicado desmintiendo la denuncia que las Madres de Gutiérrez le hicieron a SEMANA, afirmando que si están acreditadas.
Por eso, armadas del valor que solo da el asesinato de un hijo y los 27 años de impunidad que han tendido que cargar sobre sus espaldas, respondieron a la JEP, la desmintieron, y nuevamente ratificaron que no han sido reconocidas. Nadie les ha notificado.
Leonor Cortés Trujillo, una de las 17 Madres de Gutiérrez que están simplemente buscando ser reparadas y conocer la verdad, se ratificó y dijo que no ha sido acreditada.
“Soy madre de Gutiérrez, como madre llevamos más de 20 años pidiendo justicia, por como las Farc masacraron a nuestros hijos, primero fue una larga espera con nuestros abogados para que abrieran el caso en la JEP, ahora lo que esperamos es que nos acrediten. Queremos el reconocimiento, que nos reparen y nos den la justicia que merecemos como madres. Repito nosotros no hemos sido acreditados en la JEP”, afirmó una dolida Leonor Cortés al conocer la respuesta del tribunal.
La JEP desmiente en este caso de forma conveniente. Primero advierten que desmienten la información, luego afirman que hay ocho víctimas acreditadas, pero, al final reconocen que hay 17 más que no han sido acreditadas y que presentaron la solicitud en abril de este año.
Pues justamente esas 17 víctimas son las que están reclamando ser reconocidas, pese a que desde 2020 presentaron el informe “Madres de Gutiérrez, porque el sufrimiento de los soldados de Colombia también debe doler”, que, según ellas, nunca fue tenido en cuenta.
El asunto, para las víctimas que no han sido acreditadas, resulta de indolencia, incluso Leonor Cortés Trujillo, en un llamado que ya parece una súplica, pide que “por favor me reconozcan, yo soy la mamá del soldado Trujillo Cortés Jorge Enrique, era mi único hijo, ya han pasado 27 años, no ha habido respuesta, no he sabido nada, por favor ayúdenme a acreditarme como víctima”.
La repuesta de JEP según la cual las víctimas sí han sido acreditadas, obedece a que fueron acreditadas 8 víctimas del mismo caso que se presentaron de forma independiente, por lo que estás 17 víctimas más se preguntan: ¿Por qué se están tramitando hasta ahora las solicitudes? ¿Necesitan probar que sus hijos fueron masacrados con tiros de gracia por las Farc? ¿Por qué no las reconocieron de oficio con la entrega del informe?.
Pero no son solo las madres, en el hecho hubo soldados que milagrosamente se salvaron y tampoco han sido reconocidos.
El exmilitar Santos Darío Alfaro Guzmán, sobreviviente de la masacre de Gutiérrez, afirmó que “en todos estos años hemos tratado que la JEP reconozca a las mamitas y a nosotros los sobrevivientes como víctimas del conflicto. En el 2020 se entregó un informe, se han entregado videos, se han entregado pruebas y hasta el momento, hoy 24 de julio, no hemos tenido respuesta afirmativa”.
Alfaro Guzmán fue radical y se le plantó a la JEP y su planteamiento de que sí han reconocido a las víctimas y afirmó que, “nos han desestimado las pruebas, nos han callado, no nos quieren reconocer. Mis compañeros fueron masacrados, eso no me lo invento yo, lo dicen las autopsias de mis compañeros”.
SEMANA también habló con Elvis Alberto López, director jurídico de la Corporación Mil Víctimas, organización que ha acompañado el viacrucis de las Madres de Gutiérrez. Ratificó que las 17 víctimas que presentaron la denuncia no han sido acreditadas, por lo que no se explica la JEP desmiente la denuncia.
“El inicio del acompañamiento con las Madres de Gutiérrez va inclusive más allá de la JEP, con la Comisión de la Verdad en el 2019. Posteriormente, la Corporación Mil Víctimas se encargó de realizar un informe para antes del 2020, donde se detalló que las víctimas fueron asesinadas y rematadas en dicho combate”, afirmó López. (ver informe)
El director jurídico de la corporación explicó el proceso y ratificó que no han sido reconocidos: “a partir de la presentación del informe no hubo un requerimiento formal por parte de la JEP, hasta cuando se presentó una de las víctimas en una versión voluntaria que no era parte del grupo de Madres de Gutiérrez. Posteriormente en las audiencias de observaciones, entre el 4 y el 5 de noviembre del año pasado, se nos requirió por parte del despacho de la sala de reconocimiento de responsabilidad poder acreditar a las Madres de Gutiérrez”.
Al igual que la JEP, López dijo que las solicitudes fueron presentadas entre marzo y abril, por lo que no se explica por qué el tribunal desmiente lo que es una realidad.
“A la fecha se han presentado 17 solicitudes de acreditación, aclarando que de ellas, de 11 hacen parte de las Madres de Gutiérrez, del colectivo creado por ellas, y seis sobrevivientes de esa masacre. Actualmente no nos han notificado que esas solicitudes hayan sido aceptadas de manera positiva. Sin embargo, estamos a la expectativa de que esto así ocurra”, agregó el director jurídico de la Corporación Mil Víctimas, Elvis Alberto López.
El asunto, plantean las Madres de Gutiérrez, es que no se explican cómo en casos como las madres de los Falsos Positivos, la JEP sí leyó y escuchó los informes y con ellos incluso construyó el universo de posibles víctimas.
Por el contrario, ellas nunca fueron requeridas, el informe fue ignorado, no las acreditaron y les ha tocado tocar las puertas de la JEP empezando el proceso de cero.
La masacre
la masacre de Gutiérrez ocurrió la madrugada del 8 de julio de 1999, cuando 400 guerrilleros del Bloque Oriental de las Farc, comandados por el sanguinario Henry Castellanos Garzón, alias Romaña, atacaron a un grupo de soldados que integraban los pelotones de contraguerrilla desplegados en el municipio de Gutiérrez, en Cundinamarca, fueron 38 militares entre 18 y 19 años que fueron asesinados, muchos de ellos con tiros de gracia.
Las madres de Gutiérrez aseguran que sus hijos, según se desprende de la declaración del exguerrillero que participó en la acción criminal, fueron asesinados con tiros de gracia.
El exguerrillero aseguró que Romaña dio órdenes precisas para “aniquilar” a los jóvenes soldados que se encontraban en el municipio de Gutiérrez, para contrarrestar el avance de las Farc hacia la capital de la República.
“El excombatiente afirma que la orden impartida a los guerrilleros no era capturar a los soldados ni limitarse al enfrentamiento armado, sino aniquilarlos”, señala uno de los apartes del testimonio que ya fue puesto en conocimiento de la JEP y que se suma al informe que, consideran, ha sido ignorado.
Según un informe de la Comisión de la Verdad, los 56 soldados fueron emboscados. En la arremetida, 38 de ellos murieron; la mayoría eran jóvenes que prestaban el servicio militar en esa región.
Las Madres de Gutiérrez levantaron la voz para reclamar por impunidad justo cuando de cumplieron 27 años de la masacre, pidieron ser reconocidas como víctimas, la respuesta de la JEP fue desmentirlas, por eso, en diálogo con SEMANA se preguntaron ¿No eran las víctimas el centro del acuerdo con las Farc? ¿Hay víctimas a las que se les cre según el víctimario?