A las 6:00 a. m., ¿qué estará opinando María Isabel hoy viernes 24 de noviembre en SEMANA? Pues la opinión gira en torno de la destapada del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, contra el Partido Verde, al que no le perdona que haya algunos de sus voceros que son críticos del proyecto de reforma a la salud del Gobierno.
Es que francamente el ministro Guillermo Alfonso hizo moñona, primero le sacó en cara a los verdes los puestos que les ha dado el Gobierno, concretamente señalando al Sena y al Icetex, entre otros institutos que el Gobierno le habría entregado, no sabíamos a los verdes en reconocimiento a su estatus de partido de Gobierno.
El problema de estas declaraciones es que algunos las consideran una confesión de que este Gobierno reparte mermelada, así de claro y a la lata, a cambio de apoyos a sus políticas, pues a eso es a lo que llamamos así: mermelada, luego de que el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri institucionalizada para la posteridad este nombre.
Muy claramente el ministro le dijo que en un partido o se es de oposición o se es de gobierno, pero no se pueden las dos cosas al tiempo, de lo que aparentemente culpa a los verdes de estar haciendo. Y remató con otra confesión, que la representación política se le ha entregado a diferentes sectores, incluso negándosele al Pacto Histórico, cuyo apoyo dan por descontado, mientras que a los verdes aparentemente el Gobierno considera que los debe mantener aceitados para comprar su lealtad.
Rápidamente, el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, le salió al paso Jaramillo asegurando que esas declaraciones le habían salido muy mal al ministro y que para nada representaba la posición del oficial del Gobierno y que su relación con los verdes nunca ha sido transaccional. El asunto es que, a las pocas horas, Petro sacó un trino apoyando su ministro de Salud y dejando solo el ministro del Interior.
Hábilmente cambiando el nombre de mermelada por el de cogobierno, textualmente dice Petro: “un partido de gobierno con gobierna, punto. Un partido de oposición hace oposición”. Pues las confesiones de Jaramillo sobre cuáles instituciones del Estado les ha entregado a los verdes para dejarlos contentos, ya le valió una queja disciplinaria.
Pero más costoso aún fue que ayer en la Cámara, las valientes representantes de los verdes que se han opuesto a la reforma de la salud por su inconveniencia, Katherine Miranda y Catherine Juvinao, llegaron al extremo de pedirle a su partido abandonar la coalición de gobierno y declararse en Independencia. De hecho, habría cumbre de ese partido la semana entrante para discutir esa posibilidad, y calificaron las declaraciones del ministro Jaramillo como temerarias y abusivas aclarando que al Partido Verde no sale soborna compuestos para apoyar la reformas del Gobierno.
Al comenzar la sesión ayer en la Cámara, también se conoció una carta de los directores de la Alianza Verde rechazando rotundamente las palabras del ministro, afirmando que se equivoca si cree que la participación en el Gobierno es moneda de cambio por votos en el Congreso. Firmaron Antonio Navarro, Rodrigo Romero y Carlos Amaya.
El hecho es que, finalmente, la Alianza Verde se negó a participar en el debate que tuvo que suspenderse hasta el próximo lunes por falta de quórum, ya que el recinto lo abandonaron no solo los verdes, sino Cambio Radical, Centro Democrático y varios liberales y conservadores disgustados ante la decisión del lacayo presidente de la Cámara de ferrocarriliar la reforma y evitar que se discutan independientemente los artículos, a lo cual se había comprometido.
Falta que la justicia determine si el asilo insólitas confesiones de Jaramillo sobre el reparto de mermelada se reconoció tráfico de influencias, cohecho, o interés indebido en la celebración de contratos, el incidente en cualquier caso peló la verdadera moral de este Gobierno.