Para miles de familias, conseguir agua todavía hace parte de la rutina. Ahora una obra de gran magnitud busca que esa escena deje de ser normal en la ciudad.
Se trata de la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval, un proyecto que avanza como una de las principales apuestas para mejorar el sistema de acueducto de Santa Marta y atender especialmente las necesidades de los barrios del nororiente.
La obra contempla una inversión superior a $890.000 millones y tendrá capacidad para producir hasta 800 litros de agua potable por segundo. Sin embargo, la planta será solo una parte de una infraestructura mucho más amplia.
De acuerdo con la información entregada por la alcaldía sobre el proyecto, El Curval contará con una línea de conducción de 10,5 kilómetros y se construirán 50 kilómetros de nuevas redes de acueducto. La apuesta es mejorar la continuidad del servicio y reducir las pérdidas de agua.
El proyecto también llega después de años en los que la falta de agua potable se convirtió en uno de los problemas que más afecta a diferentes sectores de Santa Marta. Por eso, la expectativa está puesta no solo en la construcción de la planta, sino en lo que pueda significar cuando entre en funcionamiento.
La obra ya fue adjudicada al Consorcio Planta Curval, mientras que el predio donde será construida fue entregado por la Agencia Nacional de Tierras. Estos pasos permiten avanzar en el desarrollo de una infraestructura que la administración distrital presenta como una solución para una problemática que lleva años.
La administración del alcalde Carlos Pinedo Cuello sostiene que el proyecto permitirá llevar más agua y mejorar el servicio, especialmente en el nororiente de la ciudad, (en barrios como Bastidas, Ondas del Caribe, Luis R. Calvo, 17 de Diciembre, Los Fundadores, Divino Niño, Santa Fe y Chimila); aunque su impacto está planteado para extenderse al resto de Santa Marta.
El reto, sin embargo, será convertir las cifras de la obra en algo que los habitantes puedan notar en su vida cotidiana: abrir una llave y tener un servicio más continuo.
Los 800 litros por segundo, los 10,5 kilómetros de conducción y los 50 kilómetros de nuevas redes dan una idea de la magnitud del proyecto. Pero para una ciudad que lleva años esperando una solución, la verdadera medida del éxito será otra: que conseguir agua deje de ser parte de la rutina de miles de familias.