Durante un reciente webinar, el IDEAM presentó un panorama actualizado sobre el comportamiento del fenómeno ENOS (El Niño–Oscilación del Sur) y sus posibles implicaciones para el país en 2026.
Aunque actualmente no hay condiciones declaradas de El Niño, expertos señalaron que existe una probabilidad del 62% de que se desarrolle hacia el segundo semestre del año, especialmente a partir de agosto. Por ahora, Colombia transita entre condiciones tipo La Niña y una fase neutral que podría consolidarse desde abril.
La directora del instituto, enfatizó que el objetivo del espacio fue brindar información técnica que permita anticipar escenarios climáticos y facilitar la toma de decisiones. Sin embargo, insistió en que las proyecciones climáticas tienen un grado importante de incertidumbre, por lo que deben interpretarse con cautela.
El análisis científico presentado se basa en variables como la temperatura subsuperficial del océano Pacífico y el comportamiento de los vientos alisios, indicadores clave para determinar la evolución del fenómeno. Actualmente, se observan señales iniciales de calentamiento en el océano, lo que podría influir en el desarrollo de El Niño en los próximos meses.
De consolidarse este evento, Colombia podría enfrentar disminución de lluvias y aumento de temperaturas, especialmente en las regiones Andina y Caribe. Este escenario incrementa el riesgo de sequías, incendios forestales y desabastecimiento de agua, en un contexto donde el 75% de la población habita zonas que solo reciben el 25% del recurso hídrico del país.
Los impactos también se extenderían a sectores como la agricultura y la ganadería, con posibles pérdidas por sequías extremas y aumento en los costos de producción. Asimismo, se advirtió sobre efectos en la generación de energía hidroeléctrica, lo que podría traducirse en incrementos tarifarios si los niveles de los embalses disminuyen.
En materia ambiental y de salud, el IDEAM alertó que la reducción de lluvias y el aumento de la evaporación pueden afectar ecosistemas y favorecer enfermedades respiratorias, tanto en zonas urbanas como rurales.
Frente a este panorama, el llamado principal de las autoridades es a la preparación anticipada. Se recomendó fortalecer los planes de contingencia, monitorear constantemente las fuentes hídricas, evitar quemas (principal causa de incendios reportados) y seguir de cerca los boletines oficiales.
Además, se destacó que los impactos de El Niño no son homogéneos en todo el territorio nacional, por lo que es fundamental interpretar la información climática de manera localizada. Herramientas interactivas y reportes técnicos permiten comprender mejor las condiciones específicas de cada región.
El IDEAM reiteró la importancia de basar las decisiones en información científica confiable y mantener una vigilancia constante.