Colombia es uno de los países con mayor actividad sísmica de América Latina debido a los procesos geológicos que ocurren bajo su territorio. Por ello, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) mantiene un monitoreo permanente y registra a diario movimientos telúricos que, en muchos casos, pasan desapercibidos para la población.
Durante la madrugada de este jueves 27 de agosto, la entidad reportó dos sismos en distintas regiones del país.
El primero ocurrió a las 4:09 a. m. en cercanías de Sipí, Chocó. Según el reporte, tuvo una magnitud de 2,2 y una profundidad superficial. Los municipios más próximos al epicentro fueron Nóvita, a 43 kilómetros, y El Dovio, en Valle del Cauca, a 45 kilómetros.
Pocos minutos después, a las 4:32 a. m., se registró un segundo movimiento telúrico en inmediaciones de Piedecuesta, Santander. En este caso, el sismo alcanzó una magnitud de 2,6 y se produjo a una profundidad de 147 kilómetros.
Los municipios más cercanos al epicentro fueron Cepitá, a 8 kilómetros; San Andrés, a 13 kilómetros, y Guaca, también en Santander, a 13 kilómetros.
Ambos eventos fueron publicados por el SGC con estado automático, mientras la entidad continúa vigilando el comportamiento sísmico en todo el territorio nacional.
¿Es posible predecir un sismo?
El Servicio Geológico Colombiano insiste en que, con el conocimiento científico actual, no es posible predecir cuándo ocurrirá un terremoto. Por eso, cualquier información que asegure anticipar un sismo debe tomarse con cautela.
Tras un movimiento telúrico, las autoridades recomiendan consultar únicamente información difundida por canales oficiales y evitar compartir contenidos sin verificar en redes sociales o aplicaciones de mensajería.
El SGC mantiene un seguimiento permanente de la actividad sísmica del país y continuará informando oportunamente a la ciudadanía sobre cualquier novedad relevante.
Además, la ciudadanía puede contar con sistemas de alerta temprana que detectan las primeras ondas sísmicas generadas por un terremoto y envían una notificación a los celulares ubicados en las zonas donde el movimiento aún no ha llegado.
El tiempo de anticipación varía según la distancia al epicentro y puede ir desde uno o dos segundos hasta varias decenas de segundos, lo que brinda un margen para reaccionar antes de que se sienta el temblor.