Una mañana de descanso en el embalse de Tominé terminó convertida en angustia y pánico el pasado lunes festivo, 17 de agosto. Antes del mediodía, dos lanchas quedaron enredadas durante una actividad náutica y una mujer terminó desaparecida en el agua.
SEMANA habló con un testigo que estuvo en el rescate, quien narró los momentos que se vivieron antes y después del accidente que causa la preocupación de los ciudadanos por la seguridad en este lugar que es tan concurrido.
De acuerdo con lo que contó, cuatro personas viajaban en una de las lanchas junto al lanchero, mientras uno de sus familiares, su primo, practicaba Wakeboard. El hombre se soltó durante durante uno de los intentos de levantarse y esperaba que la lancha diera la vuelta para recoger la cuerda con facilidad y seguir con la actividad.
“En esos momentos donde uno se intenta levantar, las primeras veces no es tan fácil”, explicó el testigo.
En ese momento, el testigo afirma que la otra lancha se acercaba desde el sentido contrario. Según lo que vieron, el lanchero habría estado mirando el celular y, al reaccionar, frenó y saludó a las personas que iban en la otra lancha, pues los dos conductores se conocían.
“Nuestro lanchero, en vez de tirarse y empezar a socorrer a la gente, lo único que hice fue pelear con el otro lanchero para determinar quién de los dos tenía la culpa [...] La ayuda que hubo por parte del personal que nosotros contratamos fue cero. Ellos no tuvieron la decencia de tirarse al agua”, señaló.
En la otra lancha, de acuerdo con la versión del testigo, estaban un hombre, una mujer que parecía ser su pareja, un niño de unos cuatro años, otra mujer mayor y el lanchero.
También había otro joven en el lago, sujeto a una cuerda porque realizaba wakeboard. La maniobra para recoger al primo: llegó la primera lancha a rodear la segunda. El hombre explicó que la lancha pasó por detrás, luego por el costado y finalmente por el frente.
“No sé si te lo puedes imaginar bien, pero más o menos la otra lancha se queda quieta y él les pasa por detrás, luego por el lado y luego por el frente para volver ya como a salir”, contó.
En ese recorrido, esta persona no vio directamente el instante delicado porque miraba hacia otro lado. Lo que suponen en su familia es que la cuerda pudo enredarse con la otra lancha en medio de la maniobra que hacían para el retorno.
Cuando la otra lancha quedó cerca, el testigo escuchó un golpe y después las voces de quienes reclamaban: “Tenga más cuidado”. Al voltearse, vio que la lancha se había inclinado y que las personas que estaban allí caían al agua.
“En ese momento, pues nosotros, no sé, fue netamente instinto; lo primero que yo hice fue lanzarme”, contó, y añadió que luego su primo también entró al agua y ambos nadaron hacia el niño para sacarlo de inmediato.
Relató que su familiar logró sacar al niño y pasarlo a la lancha de ellos. Mientras tanto, el testigo escuchó al señor de la lancha afectada: “Mi mamá, mi mamá”, y se sumergió para buscar a la mujer.
El testigo afirma que ella nunca volvió a aparecer: “Ella sigue todavía desaparecida, ella nunca apareció”. Según su versión, podría haberse quedado atrapada en la lancha que terminó hundiéndose de manera vertical. También señaló que otra persona quedó por un momento jalada por una cuerda durante el enredo de las lanchas cerca de allí.
En su versión, la lancha estuvo aproximadamente siete minutos hundiéndose antes de que otras lanchas llegaran.
“Se llamaron a los policías, a los bomberos, pero realmente los primeros buzos llegaron a partir de casi dos horas y media, tres después. No hubo ningún tipo de acción, únicamente salían un montón de lanchas”, afirmó.
“Pudieron ser fácilmente 15, 20 minutos”, indicó. Cuando finalmente llegaron dos lanchas, el testigo comenta que las personas que iban en ellas no se lanzaron al agua. Dice que hubo discusiones sobre la cuerda y la responsabilidad, mientras una mujer seguía en peligro.
“Lo único que hicieron fue empezar a decir ‘¿Ustedes por qué no amarraron la cuerda, la lancha, que yo no sé qué?’ y ninguno se tiró al agua hasta que realmente hubo un llamado de atención de parte de mi primo y mío diciéndoles que en verdad ellos tenían que actuar, que no era el momento de pelear, sino de actuar, pues una señora se estaba ahogando”, contó.
Por último, el testigo dejó claro que a ellos nunca nadie los ayudó; al contrario, fueron ellos quienes ayudaron a la familia afectada. “A nosotros nadie nos socorrió realmente, porque nosotros prácticamente fuimos los que socorrimos [...] No queremos ese crédito, queremos que se haga entender que estas compañías y en general el embalse tenga un mejor nivel de seguridad, porque no es el primer accidente este año”.