La rápida reacción de la Dirección de Seguridad de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia fue clave para desmantelar parte de una red de trata de personas que explotaba sexualmente a mujeres colombianas en México.

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Todo comenzó cuando una joven de apenas 19 años, que había viajado tras aceptar una aparente oferta de trabajo, descubrió que había sido engañada y retenida por una organización criminal.

Según explicó Juan Carlos Gutiérrez, integrante de la Dirección de Seguridad de la Secretaría de Seguridad, la alerta llegó a través de una fundación que recibió un desesperado mensaje enviado por una de las víctimas desde su teléfono celular, el cual mantenía oculto de sus captores.

La chica tenía su celular escondido, pero logra hacer una comunicación de alerta a la fundación, y esta fundación de forma inmediata se articula con la Secretaría de Seguridad, específicamente con la Dirección de Seguridad”, relató.

Desde ese momento se activó un protocolo de respuesta en el que participaron la Secretaría Distrital de Seguridad, la Secretaría de Gobierno, la Cancillería, el Consulado de Colombia en México y autoridades mexicanas, además de organismos de cooperación internacional.

Red de trata de personas tenía a dos colombianas en su poder. Foto: Pixabay

Gutiérrez explicó que el primer paso fue establecer contacto directo con la joven para tranquilizarla y comenzar a recopilar información que permitiera ubicar el lugar donde permanecía retenida.

“Lo primero que se hace en estos casos es calmar a la víctima. La víctima está alterada, está nerviosa, está pidiendo ayuda, entonces hay que calmarla y empezar a darle unas instrucciones”, señaló.

Mientras la joven enviaba detalles en tiempo real sobre el edificio donde permanecía cautiva, las autoridades fueron reconstruyendo la ubicación exacta del inmueble. Esa información permitió ejecutar un operativo en Ciudad de México que no solo rescató a las dos colombianas, sino a otras víctimas que permanecían en la vivienda. Además, se realizaron capturas de los presuntos responsables.

Una falsa oferta de empleo terminó en una red de explotación

De acuerdo con el funcionario, la víctima había llegado a México convencida de que trabajaría en un establecimiento comercial, luego de que una conocida le ofreciera una oportunidad laboral.

“Le ofrecieron una información que iba a trabajar en un bar, pero nunca le manifestaron que iba a ser explotada con finalidad sexual”, explicó Gutiérrez.

Foto: Getty Images

El funcionario agregó que la joven estaba aterrada porque la organización criminal planeaba trasladarla a otro estado mexicano, lo que aumentaba el riesgo de perder cualquier posibilidad de ser encontrada.

Tras el rescate, ambas colombianas fueron repatriadas al país, donde recibieron atención y acompañamiento por parte de las autoridades.

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Otro caso evitó que una joven viajara hacia una posible red criminal

Las autoridades también revelaron un segundo caso en el que lograron impedir que otra mujer cayera en manos de una organización de trata de personas.

Se trató de una joven peruana que llegó a Bogotá en tránsito hacia Londres, convencida de que había conseguido un empleo con excelentes ingresos en Europa. La alerta fue emitida por una auxiliar de vuelo, quien detectó la preocupación de la madre de la joven y sospechó que podría tratarse de un caso de trata de personas.

Panorámica del aeropuerto internacional El Dorado Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA / SEMANA

Gracias a la rápida coordinación entre la Dirección de Seguridad, la Secretaría de Gobierno y Migración Colombia, las autoridades ubicaron a la mujer en un hotel cercano al aeropuerto El Dorado antes de que abordara su siguiente vuelo.

Luego de verificar que la oferta laboral era fraudulenta, los funcionarios lograron convencerla del peligro que enfrentaba. Apenas tres horas después de que su madre llegara a Bogotá, ambas pudieron reencontrarse, evitando que continuara un viaje que, según las investigaciones, podía terminar en una red de explotación.

Las autoridades advirtieron que las organizaciones dedicadas a la trata de personas han cambiado sus métodos de captación y ahora recurren con frecuencia a falsas ofertas de empleo, promesas de altos salarios y contactos realizados a través de redes sociales o personas conocidas.