En un operativo entre la Fiscalía y la Policía, se dio la captura y judicialización del médico general José David Castro Giraldo. Se le acusa de cometer actos de abuso sexual contra dos niñas en las instalaciones de una Entidad Promotora de Salud (EPS) ubicada en la zona de El Tunal.
La Fiscalía General de la Nación obtuvo elementos materiales probatorios que dan cuenta de los actos sexuales y otras conductas indebidas que habría cometido el médico general en contra de sus pacientes menores de edad.
La Fiscalía narró, a través de un comunicado, que el profesional recibía niñas en consulta y presuntamente obstruía la visibilidad de los padres y acudientes, o les delegaba diferentes funciones para distraerlos durante el chequeo físico, con el propósito de aprovechar ese momento para ejercer comportamientos en contra de la formación y libertad sexual de las menores de edad.
En el curso de la investigación se han identificado dos víctimas de 7 y 10 años, quienes acudieron en compañía del papá y la abuela, respectivamente. En los dos casos, el actuar del profesional de la salud fue similar.
“Habría impedido que los familiares de las pacientes vieran de cerca y con detalle la valoración médica, por lo que no pudieron advertir lo sucedido”, señaló el ente acusador.
Las agresiones fueron conocidas después, cuando las niñas se sintieron con fuerzas para contarles a sus acudientes lo sucedido.
Por estos hechos, ocurridos en febrero y julio de 2025, Castro Giraldo fue capturado en diligencia realizada de manera conjunta con unidades de la Policía Nacional en la localidad de Antonio Nariño en el sur de Bogotá.
Una fiscal de la Unidad Especial de Investigación de Delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes (UENNA) le imputó el delito de actos sexuales abusivos con menor de 14 años agravado. El procesado no aceptó los cargos y deberá cumplir medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
Este caso se suma al de un hombre que, en calidad de padre, tío y abuelo, agredió a ocho mujeres de su familia, en una acción sistemática que repitió por 26 años.
La investigación por parte de la Fiscalía fue contundente, aunque tardía, porque las denuncias se guardaron en el silencio amenazante del victimario, quien dio la orden a sus víctimas para soportar los abusos y no revelarlos.
“Los hechos investigados comenzaron en 1998 y se prolongaron hasta 2024. Durante este tiempo habría ejercido diversos actos en contra de la formación y libertad sexual de ocho de sus familiares menores de edad, consolidando un patrón delictivo sistemático”, señaló la Fiscalía por medio de un comunicado.