A pesar de las fuertes lluvias que se presentan en varios puntos del departamento, la preocupación no se centra únicamente en las precipitaciones actuales, sino en lo que podría ocurrir en los próximos meses si el fenómeno de El Niño llega a ser de intensidad fuerte, como prevén expertos meteorológicos.
Por esta razón, organismos de gestión del riesgo, corporaciones autónomas y entidades del Gobierno Nacional han empezado a emitir lineamientos preventivos ante la eventual llegada de un nuevo episodio del fenómeno climatológico. Entre las principales preocupaciones aparecen la reducción de lluvias, los incendios forestales, las altas temperaturas y dificultades en el abastecimiento de agua para comunidades urbanas y rurales.
En este contexto, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) hizo un llamado a 13 municipios de su jurisdicción para que comiencen a prepararse ante la posible llegada del fenómeno durante el segundo semestre de 2026.
La advertencia se fundamenta en los pronósticos emitidos por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que han señalado una alta probabilidad de ocurrencia durante el segundo semestre del año.
Los trece municipios alertados son: Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta, Vetas, California, Suratá, Matanza, Charta, Tona, El Playón, Rionegro y Lebrija.
Según informó la autoridad ambiental del departamento, desde abril se han enviado tres comunicaciones preventivas a las administraciones municipales con el propósito de fortalecer las acciones de prevención y alistamiento. La entidad advirtió que, de materializarse El Niño, podrían presentarse períodos prolongados de sequía, incremento de las temperaturas, déficit hídrico e incendios forestales en esa zona del departamento de Santander.
La CDMB insistió en la necesidad de que los municipios actualicen sus planes de contingencia, revisen el estado de sus sistemas de abastecimiento de agua y fortalezcan las estrategias de prevención frente a incendios de cobertura vegetal, y subrayó que la preparación anticipada puede reducir significativamente los impactos sociales, ambientales y económicos de este tipo de eventos climáticos.
Además, la entidad también recomendó mantener vigentes los convenios con los cuerpos de bomberos y reforzar las acciones de prevención para evitar incendios forestales.
La alerta se suma a otras medidas adoptadas recientemente en distintas regiones del país. En Cundinamarca, por ejemplo, la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres activó mesas técnicas con 42 municipios priorizados para preparar respuestas frente a posibles escenarios de sequía e incendios forestales. Las autoridades departamentales señalaron que existe una probabilidad superior al 60 % de ocurrencia del fenómeno durante la segunda mitad del año.