En las últimas horas, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) emitió un boletín extraordinario en el que declaró al volcán Puracé y la cadena volcánica Los Coconucos en estado de alerta amarilla, tras identificar un incremento significativo en la actividad sísmica y en otros parámetros de monitoreo que evidencian cambios en el comportamiento del sistema volcánico.

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De acuerdo con la entidad, el seguimiento realizado permitió establecer un aumento importante en la energía sísmica asociada al movimiento de fluidos, como gases y líquidos de origen magmático y su interacción con el sistema hidrotermal. Este comportamiento ya había sido advertido en el boletín semanal publicado el pasado 21 de julio, pero durante los últimos días se intensificó.

El SGC explicó que estos eventos sísmicos se han localizado principalmente bajo el cráter del volcán Puracé, a profundidades inferiores a los tres kilómetros. Además, la actividad ha estado acompañada por un incremento considerable en la altura e intensidad de la desgasificación, así como por emisiones de ceniza que han alcanzado hasta los 2.100 metros sobre la cima del volcán.

A esto se suma la sismicidad relacionada con el fracturamiento de rocas al interior del sistema volcánico, la cual se registra entre uno y tres kilómetros de profundidad debajo de los volcanes Puracé y Piocollo.

El Servicio Geológico Colombiano aclaró que este nivel de alerta indica que la actividad del volcán ha aumentado frente a los niveles normales registrados en alerta verde. Sin embargo, no significa que una erupción sea inminente, sino que el comportamiento del volcán presenta variaciones que requieren un monitoreo permanente por parte de las autoridades.

Durante este nivel pueden registrarse incrementos moderados de la actividad sísmica, deformaciones en la estructura del volcán, aumento en la emisión de gases y cambios en las características de fumarolas y fuentes termales. Asimismo, es posible que se presenten emisiones esporádicas de ceniza, pequeñas explosiones en el cráter, anomalías térmicas de baja energía, ruidos, olores a gases volcánicos e incluso sismos que puedan ser percibidos por las comunidades cercanas.

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Frente a este escenario, el SGC reiteró la importancia de que las autoridades territoriales mantengan actualizados sus planes de gestión del riesgo y de respuesta ante una posible actividad eruptiva. Entre las recomendaciones también se encuentran fortalecer los procesos de preparación comunitaria, realizar simulacros, revisar los protocolos de emergencia y, cuando las condiciones lo ameriten, restringir el acceso a las zonas altas del volcán.

El Servicio Geológico Colombiano continuará con el monitoreo permanente del volcán Puracé y de la cadena volcánica Los Coconucos, e informó que cualquier cambio relevante en su actividad será comunicado oportunamente mediante boletines extraordinarios.