Lo que está ocurriendo en el centro y sur del Cauca ha sido catalogado por muchos líderes sociales y campesinos como algo “surrealista”, una “película de terror” que amenaza con terminar con la vida de decenas de personas, quienes fueron condenadas a muerte solo por ejercer su voto y elegir en las urnas al electo presidente Abelardo De La Espriella.

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SEMANA conoció desgarradores testimonios de líderes campesinos e indígenas Misak que se atrevieron, pese al veto establecido por grupos armados de la zona, a votar por el hoy presidente de la República.

Luego de los comicios, emisarios de los frentes Dagoberto Ramos y Carlos Patiño, de las disidencias de Iván Mordisco, hicieron un barrido por los resultados de mesas de votación rurales de municipios como Santander de Quilichao, Cajibío, Popayán, Silvia, entre muchos otros y encontraron que algunos le apostaron a la opción del ‘Tigre’ y eso desató la furia. “Ellos dicen que se desobedecieron las órdenes dadas”, señaló un líder indígena.

Aunque el triunfo del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, fue arrollador en ese departamento con el 75,64 por ciento, que representan 585.479 votos, el presidente electo Abelardo De La Espriella logró el 22,85 por ciento, lo que en números claros fueron 179.901 votos.

Esa cifra, aseguran las disidencias, contribuyó a la ventaja de 250.830 votos de Abelardo sobre Cepeda que le terminó dando el triunfo. “Las cuentas que ellos hacen es que si en el Cauca todos hubieran acatado la orden de votar, el triunfo del presidente hubiera sido mucho más ajustado y seguramente no sería reconocido”, agregó el dirigente indígena.

La furia de los hombres de ‘Mordisco’ por esta situación es máxima, al punto que ellos mismos se dieron a la tarea de rastrear en cuáles mesas hubo fuga de votos hacia Abelardo De La Espriella. Y las miradas están puestas en Santander de Quilichao, donde el ‘Tigre’ logró 15.831 votos; en Popayán, esa cifra creció a 66.470 sufragios; y 3012 en Silvia.

En este último municipio es donde está la punta del iceberg, porque el rastreo es mucho más fácil de realizar que en otros lugares. “Ellos advirtieron que ya tienen información de en qué resguardos de Silvia se votó al ‘Tigre’, y que ya tienen los nombres de las personas. Esas son las amenazas que nos han llegado y muchos ya fuimos declarados objetivos militares. Por ahora, a algunos nos tocó salir del territorio, pero en algún momento tendremos que regresar y sabemos que vamos a morir”, denunció una dirigente Misak.

La molestia de algunos resguardos de Silvia y alrededores corre por cuenta de la disputa de las comunidades Páez y Guambianos el mes pasado, que terminaron con la muerte de diez personas y el destierro de muchos. “La gente está indignada porque el Gobierno del presidente Petro escogió a los indígenas del Cric y a nosotros nos abandonó. Ahora los del Cric se creen dueños de la tierra y quieren sacarnos de territorios que históricamente han sido de los Misak. Todo eso llevó a que la gente votara por otra opción, y hoy ese derecho al voto nos tiene con una lápida encima”, agregó la dirigente.

Las órdenes, según las denuncias, son que todas las personas que votaron por Abelardo De La Espriella -y sean plenamente identificadas- deben ser asesinadas o desterradas del territorio, sin derecho a conservar sus predios, los cuales deben vender a precios casi simbólicos a falsas agremiaciones campesinas, que son el brazo comercial de las disidencias de Iván Mordisco.

“Le pedimos al Gobierno nacional y departamental que no nos dejen solos, nadie debería morir por elegir democráticamente”, manifestó un comunero indígena. Así las cosas, en el Cauca hay una ‘cacería de brujas’ que conlleva el riesgo de convertirse en un baño de sangre, amparado por las disidencias que ejercen el control en todos los aspectos.