El exalcalde de Cali en dos ocasiones y actual agente interventor de la Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, habló con SEMANA Pacífico sobre su posible regreso a la arena electoral y lanzó fuertes dardos contra su sucesor en la alcaldía, Alejandro Eder.
“Hay ahora un planteamiento de democracia directa muy consolidado, nuevas formas de participación ciudadana y unas tensiones que todavía no se han resuelto”, señaló, y advirtió que quien aspire a gobernar la ciudad o el departamento deberá “leer este tipo de nuevos momentos”, dijo.
El exalcalde fue especialmente duro con su sucesor, Alejandro Eder. Rechazó que la actual administración haya recibido la ciudad endeudada. “Te dejé 700.000 millones de pesos de superávit”, dijo, y contrastó el endeudamiento de 650.000 millones que realizó su administración, con los 3,5 billones que, según él, contrató Eder. Lo acusó además de haber inaugurado obras de la gestión anterior, cambiándoles el nombre y quitando las placas que las identificaban con su gobierno: “Ahí hay una pequeñez oligárquica de tal magnitud que debería darles pena”.
Ospina calificó la gestión de Eder con “menos dos” en una escala de cero a diez, argumentando que el actual alcalde llegó al cargo con todos los recursos a su favor y aun así acumula apenas un 12 % de popularidad. “Pensaron que gobernar la ciudad es gobernar su hacienda. Cuando gobernar la ciudad es entender la diversidad cultural, comprender la magnitud de nuestro pueblo”, sentenció.
“El mejor trabajo de mi vida”
Ospina describió su rol como agente interventor de la Nueva EPS como “el mejor trabajo que he tenido en toda mi vida”, por encima incluso de haber sido alcalde, senador o médico de urgencias. La razón: la responsabilidad de garantizar atención en salud a 11,5 millones de personas en todo el territorio nacional, con un presupuesto de 27,3 billones de pesos.
Al asumir el cargo, encontró, sin embargo, una entidad en estado crítico. La principal sorpresa fue la ausencia de una nota técnica sólida, es decir, un perfil epidemiológico detallado de la población afiliada que permita planificar adecuadamente la red de servicios y los contratos con prestadores. “No tener una nota técnica sofisticada significa fallar en la contratación y tal vez no tener el proveedor que necesitas”, advirtió.
La deuda total de la entidad supera los 21,3 billones de pesos, aunque Ospina matizó la cifra: la Nueva EPS ha entregado anticipos por 14 billones a proveedores, lo que permitirá, según él, reducir el déficit real tras la conciliación de cuentas. A eso se suma que cuatro juzgados, en Florencia, Cartagena, Puerto Rico (Caquetá) y Bogotá, embargaron el 80 % de 2,3 billones de pesos de recursos de la entidad, violando, a su juicio, el principio de que los dineros de la salud son inembargables y rompiendo los planes de pago con clínicas y laboratorios. “Un tribunal ya sacó una sentencia señalando que los recursos son inembargables”, informó, y dijo estar trabajando con los proveedores en acuerdos de pago para evitar nuevos embargos.
Sobre el futuro de la entidad, fue enfático en que su liquidación sería “terrible”, pues no existe en Colombia ninguna otra organización capaz de absorber a esa cantidad de afiliados. Y fue más allá: aprovechó el debate para defender la necesidad de transformar el modelo de salud en el país, que calificó de “muy mercantil”, con incentivos perversos, costos operativos altos y poca atención primaria. Respaldó en ese sentido la reforma que intentó impulsar el presidente Gustavo Petro y que, dijo, el Congreso ha bloqueado reiteradamente.
En cuanto a su permanencia en el cargo, la respuesta fue cauta. “Estamos en procesos políticos, es muy difícil saberlo, porque no sabemos quién va a ser el nuevo presidente y cuáles sean sus decisiones”, dijo. Lo que sí garantizó es que, mientras esté, trabajará para estabilizar la entidad, recuperar la red de servicios y pagar a los proveedores de medicamentos. Su gestión anterior como gerente del Hospital Universitario del Valle y como secretario de Salud de Cali, sumada a su formación médica, es, según él, el respaldo que lo diferencia de los cuatro interventores anteriores, quienes a su juicio “no tenían la envergadura de lo que significa tener una entidad de esta dimensión”.
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