Los agentes esperaban encontrar un vehículo atendiendo una emergencia, pero dentro viajaban varias personas que nada tenían que ver con un servicio médico.
El hecho ocurrió el domingo 20 de septiembre de 2026, cuando agentes de tránsito realizaban un puesto de control a la altura de Pance, en Cali. Allí requirieron una ambulancia que circulaba por el sector y encontraron una situación que terminó con el vehículo inmovilizado.
De acuerdo con la Secretaría de Movilidad de Cali, el conductor presentó grado 1 de alcoholemia durante el procedimiento. Pero eso no fue lo único que llamó la atención de los agentes. En el interior de la ambulancia se movilizaba una familia, entre ellos varios menores de edad, que se dirigía hacia Pance.
Inicialmente, la presencia del vehículo en este corredor podía estar relacionada con la atención de alguna emergencia, especialmente porque en la zona son frecuentes los incidentes que involucran a ciclistas y personas que realizan ejercicio.
Sin embargo, la revisión permitió establecer que el conductor no estaba atendiendo una emergencia y que se desplazaba con su familia.
“Al requerir la ambulancia por parte del equipo de transporte público, se evidenció que el conductor presentaba grado 1 de alcoholemia. Esto da para inmovilización del vehículo, pero además se encontró que dentro de la ambulancia llevaba una familia con niños”, explicó el capitán Luis Fernando Escobar, subsecretario de Movilidad de Cali.
Tras el procedimiento, la ambulancia fue inmovilizada y trasladada a los patios, mientras que al conductor se le impusieron las sanciones administrativas correspondientes.
Desde la Secretaría de Movilidad cuestionaron lo ocurrido y recordaron la responsabilidad que implica estar al volante de un vehículo destinado a labores relacionadas con la atención y preservación de la vida.
Escobar señaló que “no se trata de generalizar sobre el gremio de ambulancias y recordó que sus integrantes tuvieron un papel fundamental durante la emergencia del pasado 10 de agosto”. Sin embargo, cuestionó que algunos conductores continúen incurriendo en comportamientos que, según la autoridad, desconocen la importancia de su oficio.
El funcionario también recordó que conducir bajo los efectos del alcohol puede afectar los sentidos, el tiempo de reacción, el juicio y la capacidad para tomar decisiones, aumentando el riesgo para otros actores viales.
“Una persona alcoholizada no puede estar manejando, no puede estar conduciendo por múltiples razones”, afirmó Escobar.
La Secretaría de Movilidad anunció que los controles continuarán en diferentes puntos de Cali con el objetivo de detectar comportamientos que puedan poner en riesgo a conductores, peatones y demás usuarios de las vías.
En este caso, el procedimiento terminó dejando una ambulancia fuera de circulación y un conductor sancionado después de que las autoridades descubrieran que el vehículo no estaba atendiendo una emergencia, sino que era utilizado para un desplazamiento familiar hacia Pance.