Varios días pasaron y el cuerpo de un hombre asesinado en el corregimiento Jicaramata, ubicado en la montañosa de Tuluá, Valle del Cauca, no fue levantado. Hasta el lugar no llegaron los encargados de inspeccionar el cadáver, al parecer, por temor a su seguridad debido a la presencia de la disidencia Adán Izquierdo de las Farc en la zona rural.

Con el pasar de los días, el cuerpo dejado a la intemperie, en plena vía pública, cerca a un caserío, empezó, como es natural, a descomponerse y emanar fuertes olores. La comunidad, al ver que nadie iba a levantar el cadáver y cansada de esta complicada situación de salubridad, decidió cavar una tumba y enterrar al hombre por sus propios medios.

El cuerpo habría sido enterrado este miércoles por los habitantes de Jicaramata, pues el cadáver estaba abandonado desde el pasado sábado. La víctima, ultimada con disparos de arma de fuego, tenía aproximadamente 50 años de edad y no era conocido en la zona, de acuerdo a campesinos de ese corregimiento.

El personero delegado para los Derechos Humanos de Tuluá, José Martín Hincapié, dijo a SEMANA que el domingo se enteró de la situación tras denuncias de los habitantes de Jicaramata. “Inmediatamente activamos los protocolos. Como es una zona de conflicto, se entiende que las autoridades hagan verificaciones, pero, a pesar de las gestiones y de que nos aseguraron haber mandado un vehículo, no recogieron el cuerpo”, aseguró. “El cuerpo está sepultado, las fotos son la evidencia, la comunidad incluso hizo un acta”, resaltó el personero.

Hincapié destacó que este tipo de acciones dejan en entredicho a la institucionalidad y envían un mensaje de incertidumbre frente a la presencia de los grupos armados. El cuerpo fue enterrado sin haber sido identificado, tampoco le practicaron la respectiva inspección, pues las autoridades, debidamente avisadas, nunca fueron a Jicaramata.

“Es un mensaje muy negativo el que se le da a la comunidad: está tan grave la situación que ni siquiera la funeraria puede ir a recoger un muerto. Uno se pregunta, entonces, dónde quedan los anuncios del ministro de Defensa y las autoridades. El mensaje que están dando es que la comunidad está sola. No tiene presentación esta situación”, argumentó el personero.

Cabe recordar que la semana pasada se llevó a cabo un consejo de seguridad en Tuluá con presencia del ministro de Defensa, Diego Molano.

SEMANA se comunicó con el alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez, para conocer su reacción frente a este tema y el temor que infunden las disidencias en el municipio pero, como en otras ocasiones, no obtuvo respuesta.

La presencia de la disidencia Adán Izquierdo continúa afectando la zona rural de Tuluá. Hace apenas una semana, en el corregimiento San Rafael, fue incinerado un camión tras una amenaza presuntamente emitida por este grupo armado.

Sobre la vía donde fue quemado el camión había sido colgado una pancarta con un mensaje que rezaba: “La compañía Adán Izquierdo de las Farc-EP informa a todas las comunidades que se prohíbe el paso de vehículos que sobrepasen tres toneladas, ya que eso está perjudicando al resto de las personas que transitan por la vía San Rafael-Tuluá, este aviso es de estricto cumplimiento a partir de la fecha, el que no acate la orden, se atiene a las consecuencias”.

Las autoridades, por su parte, aseguran que continúan trabajando para asestar contra esta estructura terrorista.