El municipio de Fonseca atraviesa una crisis política y jurídica que hoy tiene confundidos a ciudadanos, autoridades y hasta a los mismos jueces. Lo que comenzó como unas elecciones atípicas para reemplazar a un alcalde destituido terminó convertido en un verdadero reto institucional: el mandatario salió del cargo, volvió a aspirar, ganó las elecciones y ahora persisten dudas sobre si realmente podrá gobernar.
El protagonista de la controversia es Micher Pérez Fuentes, cuya elección como alcalde para el periodo 2024-2027 había sido anulada previamente. Sin embargo, tras convocarse nuevas elecciones, el exmandatario volvió a inscribirse como candidato y terminó obteniendo la mayor votación del municipio: 9.723 votos, equivalentes al 57,40 % del total.
El caso dio un giro cuando el Consejo Nacional Electoral decidió revocar su inscripción por una presunta inhabilidad, relacionada con haber ejercido autoridad política dentro del año anterior a la elección.
Mientras un juzgado ordenó provisionalmente permitir la participación de Micher Pérez en las elecciones, otro tribunal terminó suspendiendo esa decisión y cuestionó duramente el procedimiento usado para habilitarlo.
El Tribunal Superior de Riohacha incluso advirtió que se habría desconocido la “presunción de legalidad” de las decisiones del Consejo Nacional Electoral y alertó sobre el riesgo de alterar un proceso democrático en marcha. En medio de ese enredo jurídico, Fonseca quedó prácticamente “en el aire”.
Distintos sectores comenzaron a alertar sobre el ambiente de tensión que rodeaba las elecciones. Según personas cercanas al proceso político, en zonas como Conejo, corregimiento de Fonseca, donde históricamente han tenido presencia excombatientes de las Farc, existiría presión sobre parte de la población y preocupación por posibles alteraciones del orden público.
La tensión aumentó aún más con mensajes y chats que empezaron a circular horas antes de la jornada electoral. En uno de ellos, compartido a SEMANA, una ciudadana decía abiertamente: “Yo tengo miedo”.
En otra conversación, otra persona intentaba tranquilizarla asegurando que “si lo que está llegando es seguridad a Fonseca, ellos no van a hacer lo mismo de la vez pasada”.
Además, comenzaron a difundirse publicaciones en redes sociales advirtiendo sobre posibles bloqueos, disturbios y presiones políticas alrededor de la jornada electoral.
Uno de los mensajes más fuertes fue compartido por Oswaldo Rodríguez Figueroa, quien quedó segundo en las elecciones con poco más de cinco mil votos y ha venido denunciando públicamente lo que considera irregularidades en el proceso.
“Cuando no pueden ganar en las urnas… intentan bloquear la democracia”, escribió en una publicación donde denunció supuestos “bloqueos a la Registraduría”, “obstáculos al proceso electoral” e “intentos de aplazar las elecciones”.
El dirigente también aseguró que Fonseca “ya vivió un saboteo con violencia política en las elecciones de octubre de 2023” y pidió garantías para que el proceso democrático pudiera desarrollarse sin presiones.
El caso, como Pérez argumentó en conversación con SEMANA, terminó convirtiéndose en un reflejo de las tensiones alrededor de los procesos electorales atípicos en Colombia: decisiones judiciales enfrentadas, dudas sobre las reglas electorales, acusaciones políticas y una ciudadanía atrapada en medio de la incertidumbre.
Por ahora, aunque Micher Pérez ganó ampliamente las elecciones, el municipio sigue esperando claridad jurídica definitiva sobre quién terminará gobernando Fonseca.