Tras el devastador ataque terrorista registrado contra la estación de policía del municipio de Los Patios, en el área metropolitana de Cúcuta, se conoció el valeroso testimonio de la patrullera Érika García Floriano.
Aunque la uniformada no se encontraba de turno la noche del atentado, no dudó en desplazarse de inmediato al lugar de la emergencia para auxiliar a sus compañeros atrapados en la conflagración y el colapso de las instalaciones.
A su llegada al punto en su vehículo particular, García encontró en grave estado de salud al intendente Luis Ramírez. Sin esperar la llegada de unidades médicas de apoyo, la patrullera subió al uniformado a su automóvil y lo trasladó a la sala de urgencias de un centro asistencial de la región, acción que fue determinante para salvaguardar la vida del oficial.
“Amo a la institución”: la heroica acción de la patrullera
En declaraciones sobre su reacción durante la emergencia, la patrullera explicó que la vocación de servicio y el compañerismo motivaron su actuar inmediato por encima de cualquier riesgo personal.
“Lo primero que pensé fue en la vida y la integridad de ellos. Era crucial el apoyo y llevarlos ya mismo a un centro asistencial. Nosotros estamos expuestos a estos atentados, por lo que envío un mensaje de fortaleza y apoyo a todos mis compañeros; que Dios los guarde y proteja”, detalló la uniformada.
García reafirmó su compromiso con la Policía Nacional, destacando que en momentos de crisis la solidaridad entre los miembros de la Fuerza Pública debe prevalecer frente a la amenaza violenta.
El atentado: carro bomba atribuido al ELN
El ataque terrorista ocurrió aproximadamente a las 11:15 p. m. del lunes 31 de agosto de 2026. La potente detonación de un coche bomba cobró la vida de un civil de nacionalidad venezolana y dejó 11 personas heridas (nueve civiles y dos uniformados).
Debido a la gravedad de las lesiones producidas por la onda expansiva, uno de los policías sufrió la amputación de una de sus extremidades inferiores.
El 3 de septiembre, el Frente de Guerra Urbano Carlos Germán Velasco del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se adjudicó oficialmente la responsabilidad del hecho a través de un comunicado.
En el escrito, la organización insurgente tildó la unidad policial de “centro de tortura” debido al hacinamiento de detenidos y exigió la salida de las estaciones de policía de los cascos urbanos.
Investigaciones adelantadas por la Policía Nacional revelaron que el automotor utilizado era un taxi adecuado con explosivos, el cual llevaba cerca de cinco días estacionado en distintos puntos del sector de forma desapercibida. El vehículo había sido hurtado en junio de 2024, fecha en la que también asesinaron a su propietario original.
La explosión provocó la destrucción total de la fachada de la estación, la conflagración de múltiples vehículos y severas afectaciones estructurales en viviendas y locales comerciales aledaños.
Ante el hecho, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, de la mano del Ministerio de Defensa y la cúpula militar, ordenó un despliegue operativo e intensificó las labores de inteligencia para dar con la captura de los cabecillas de este frente guerrillero.