Habitantes de la vereda Cuatro Esquinas, en el municipio de El Tarra, en Norte de Santander, reportaron este lunes, 6 de abril, un atentado con drones cargados de explosivos.
Los artefactos, según denunciaron, explotaron cerca de una casa, lo que provocó un incendio en el lugar.
Información preliminar publicada por Caracol Radio indica que dos personas resultaron heridas, pero esa información no ha sido confirmada por ninguna autoridad en la zona.
El lugar del atentado está a una hora del casco urbano de El Tarra, una zona con presencia de grupos armados ilegales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Precisamente ese municipio, junto a Versalles, Filo Gringo y Pacelli han sido epicentro recientemente de una guerra ejecutada con drones entre el ELN y las disidencias de las FARC.
Un informe de febrero publicado por SEMANA reveló que los dos grupos criminales comenzaron a usar esta arma aérea a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Este medio conoció que a los delincuentes les resulta más económica y pierden menos hombres que en la guerra habitual, según dicen integrantes de los dos grupos armados que están enfrentados.
La violencia es tal que solo el año pasado 50.000 personas fueron desplazadas. El problema de esta guerra de drones es que las corrientes de viento, una maniobra equivocada y el peso de los explosivos han causado varias tragedias entre los civiles.
También, en un informe reciente, este medio dio a conocer que desde el primer ataque registrado con drones cargados con explosivos, ocurrido el 26 de abril de 2024 en Argelia, Cauca, los grupos ilegales han ejecutado 422 ataques con aeronaves no tripuladas.
El informe advierte, además, que la frecuencia de estos ataques es alarmante. En promedio, se registra uno cada día y cuatro horas en diferentes zonas del país. El saldo humano también refleja la gravedad de la situación: más de 328 personas afectadas entre muertos y heridos, incluyendo civiles, policías y militares, que han quedado atrapados en medio de esta nueva modalidad de violencia.