Hasta el 5 de mayo, Caicedo acoge una programación que reúne a comunidades, líderes y organizaciones en torno a la construcción de paz y la memoria del conflicto armado.

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Una agenda que une memoria histórica y acciones por la paz en el territorio

El municipio de Caicedo se convirtió en el epicentro de una agenda simbólica y cultural que busca posicionar la ‘noviolencia’ como camino colectivo en el departamento de Antioquia.

Hasta el próximo 5 de mayo, este territorio del occidente antioqueño acoge una serie de actividades que articulan memoria, pedagogía y movilización social en torno a la construcción de paz.

El reconocimiento de Caicedo como integrante de la Red de Ciudades Noviolentas, impulsada por la organización Pace e Bene, marca un hito en este proceso.

Esta iniciativa internacional reúne a cerca de 30 territorios del mundo comprometidos con la resolución pacífica de conflictos y el fortalecimiento de culturas de paz, lo que sitúa al municipio en un escenario global de experiencias similares.

La designación se enmarca en el denominado Ecosistema de Sembradores de Paz, una articulación surgida tras la Cumbre Internacional de Noviolencia 2025, en la que confluyen organizaciones sociales, educativas y culturales.

Desde allí se ha impulsado una agenda que combina acciones pedagógicas con ejercicios de memoria histórica, en un territorio que ha vivido de manera directa los impactos del conflicto armado.

Velatón en Caicedo honra a las víctimas del conflicto y reafirma el compromiso con la noviolencia. Foto: Google Maps

Actos, líderes y voceros

Desde el 29 de abril, líderes y promotores de la ‘noviolencia’, convocados por Colombia Noviolenta, emprendieron un recorrido que inició en La Alpujarra, en Medellín, y que concluirá este viernes 1 de mayo en Caicedo.

A su paso por municipios como San Jerónimo, Sopetrán y Santa Fe de Antioquia, han desarrollado conferencias dirigidas a estudiantes y jóvenes.

El objetivo es el de fortalecer y expandir las comunidades que impulsan esta filosofía, la cual suma cerca de 25 años de trabajo colectivo.

En estos lugares se desarrollaron encuentros con jóvenes y estudiantes, enfocados en ampliar las comunidades que promueven esta filosofía, la cual suma cerca de 25 años de construcción colectiva en la región.

De manera paralela, delegaciones comunitarias provenientes de localidades como Dabeiba, Uramita, Cañasgordas, Giraldo y Buriticá se movilizan hacia Caicedo para integrarse a la programación principal.

Estas convergencias reflejan un esfuerzo regional por consolidar redes de liderazgo social alrededor de la ‘noviolencia’, más allá de actos simbólicos aislados.

La agenda hace parte de la iniciativa “Mayo Florece por la Vida”, que mantiene viva la memoria de los caficultores del municipio que, entre 2001 y 2002, defendieron sus cosechas frente a acciones de la entonces guerrilla de las FARC.

Durante la primera semana de mayo, habitantes de Caicedo y Urrao se sumarán a una agenda cultural.

Esta incluye el primer Festival de Cine y Conversación en Urrao, movilizaciones solidarias, jornadas de siembra de palma de cera y la entrega del premio Godoya Antioquensis, concedido por la corporación VIDEPAZ.

El lunes 5 de mayo, en el marco de un nuevo aniversario de la masacre de Mandé en Urrao, la comunidad de Caicedo realizará una velatón en el Puente del Vaho de Anocozca como acto de memoria y homenaje a las víctimas del conflicto armado.

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En este contexto, Caicedo no solo se posiciona como escenario de conmemoración, sino como un laboratorio social donde convergen memoria, pedagogía y movilización ciudadana.

La apuesta por la ‘noviolencia’, lejos de ser un discurso abstracto, se traduce en acciones concretas que buscan transformar las dinámicas territoriales y proyectar una narrativa distinta para las nuevas generaciones.