Hay indignación en un amplio sector de la ciudadanía en Medellín por lo que sería un nuevo acto de irresponsabilidad de unos llamados influencers, quienes se ubicaron en la parte alta de una de las estaciones del metro para lanzar una supuesta lluvia de billetes.
Ante esta situación, una gran cantidad de personas que se encontraba en el lugar se agolparon para recoger el dinero, mientras dos hombres que se hacen llamar ‘Los mañosos paisas’ los grababan para después publicar los vídeos en sus redes sociales.
Posteriormente y de acuerdo con lo que estas dos personas manifestaron en sus perfiles, todo se trataba de una broma, ya que los billetes de 100.000 pesos eran falsos.
Las reacciones a este nuevo acto de irrespeto hacia las personas, con el objetivo de ganar seguidores o subir los indicadores de reproducciones, no se han hecho esperar por parte de la sociedad antioqueña.
En la misma línea se pronunció Luis Miguel Rodríguez, quien manifestó que los llamados influencers están realmente desubicados, ya que esta clase de actos podrían incluso ser considerados como una estafa.
Para la internauta Vinachu Montoya, este tipo de bromas llegan demasiado lejos y por eso invita a los autores del vídeo a la reflexión: “Que malos son jugando con la necesidad de la gente solo por diversión. Que Dios tenga misericordia de ellos porque las consecuencias de lo que hicieron van a ser muy malas”.
Algunos ciudadanos como la usuaria Daniela Alzate emitieron mensajes cortos, pero con un claro contenido de rechazo hacia esta clase de situaciones sin escrúpulo: “Ustedes están locos”.
Este tipo de conductas generan cada vez más repudio por parte de un gran sector de la ciudadanía, ya que los que se denominan como ‘creadores de contenido’ no miden las consecuencias reales de sus actos, las implicaciones legales o la forma en la cual atentan contra la dignidad de las personas.
Una de las polémicas más sonadas en los últimos días sobre estas publicaciones corrió por cuenta de un supuesto niño prodigio de las matemáticas, quien resolvía con gran facilidad toda clase de operaciones a cambio de que le compraran los caramelos que vendía en un pequeño puesto ambulante.
La publicación despertó inicialmente la admiración de la ciudadanía y hubo incluso personas como el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, quien pidió a los usuarios de las redes sociales que le ayudaran a localizar al joven para brindarle ayuda con su educación.
Se conoció por ejemplo que en realidad no es huérfano ya que sus progenitores aún están vivos, ni que tampoco era cierto que estuviera sin escolarizar; pues cursa sus estudios con normalidad en una institución educativa de Cartago e incluso acude regularmente a una academia de fútbol.
Posteriormente, los autores de este video salieron para aclarar la situación y decir que supuestamente lo hacían para crear conciencia entre la ciudadanía acerca de las dificultades que afronta la niñez. Sin embargo, para muchas personas esta excusa no fue creíble y hubo quienes pidieron que se tomaran acciones legales en su contra.
Actualmente, la Superintendencia de Industria y Comercio dispone de una guía de buenas prácticas, la cual está dirigida a los influenciadores en redes sociales, para que les informen a sus seguidores cuando una de sus publicaciones tenga fines comerciales.
Sin embargo, no se dispone de una normatividad clara acerca de cuáles son los límites a la hora de realizar videos con contenido falso; así como las consecuencias jurídicas de las supuestas bromas que terminan atentando contra la dignidad de las personas que aparecen en las imágenes o ven esta clase de grabaciones.