La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) encontró los cuerpos de cinco personas que fueron inhumadas en la alta montaña del Parque Nacional Natural Las Hermosas Gloria Valencia de Castaño, en el Tolima.
Los cuerpos corresponden a cinco personas que fueron reportadas como desaparecidas por habitantes de los municipios de Rioblanco y Chaparral, donde la UBPD logró recolectar información con fines humanitarios.
“Así, pieza por pieza, se armó lo que llamamos un rompecabezas de voluntades a través de la memoria de los vecinos que no olvidaron. Los mapas dibujados por integrantes de las Juntas de Acción Comunal y los datos que aportantes entregaron entre 2022 y 2024. Con esa ruta, se abrieron corredores humanitarios en un santuario ambiental que la guerra había cerrado”, dijo Claudia Beltrán, investigadora de la UBPD en el Tolima.
Fue en Rioblanco donde los investigadores de la Corporación Humanitaria Reencuentros y la UBPD lograron lo que a través de sus testimonios los campesinos habían reportado: identificaron dos puntos de interés forense en los que estarían los cuerpos hallados, los cuales corresponderían a cuatro hombres y una mujer, quienes habrían fallecido entre 2010 y 2014 a causa de la confrontación armada.
“Los desafíos que se atravesaron en el camino fueron superados gracias al trabajo pedagógico adelantado en este municipio, que han permitido que las personas (especialmente los ajenos a la búsqueda) se sensibilicen sobre la trascendencia que tiene el hecho de encontrar respuestas sin importar cuánto tiempo haya transcurrido”, agregó la investigadora Beltrán.
En el proceso de identificación de los cuerpos, el Banco de Perfiles Genéticos tiene un papel fundamental. Ese lugar resguarda desde 2021 las muestras biológicas tomadas a familiares de los desaparecidos.
Fueron ellos quienes contaron cómo llegó el final para algunas de esas personas, al caer en campos minados o manipular artefactos explosivos instalados en el sur del Tolima.
Por ejemplo, la familia de uno de ellos, identificado por la UBPD como Enrique, recuerda que la última vez que lo vio fue en diciembre de 1999, en área rural de Chaparral cuando él tenía aproximadamente 19 años.
“Mi hermano salió de la finca y pasó por una vereda del corregimiento El Limón; ahí lo detuvieron dos hombres armados y nunca más supimos de él”, relató uno de los familiares.
Su muerte se habría dado en medio del uso de armas no convencionales como minas antipersonal (MAP) y municiones sin explotar (MUSE).
Según la UBPD, Enrique recibió la orden de desinstalar varios artefactos para abrirle paso seguro a un grupo insurgente; sin embargo, la precisión falló y la mina estalló cuando él tenía cerca de 32 años.
Andrés y José, otros dos de los cuerpos hallados, habrían caído en un campo minado durante una misión de exploración entre 2010 y 2014.
A la lista se suman Fabián y Paola, dos jóvenes que también terminaron en medio del conflicto, en las filas de un grupo ilegal.
Familiares de los cinco esperan un nombre confirmado en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Ese parque se encuentra cerrado para el turismo, según Parques Nacionales, porque “no reúne requisitos básicos para recibir visitantes sin comprometer la integridad de sus ecosistemas ni la seguridad de las personas”.