En los conjuntos residenciales de Floridablanca, algunas comunidades han comenzado a incorporar prácticas ambientales que van más allá de la separación tradicional de residuos. La educación para reciclar, el aprovechamiento de materiales, la recolección de aceite de cocina usado y la generación de energía solar hacen parte de las iniciativas que han empezado a transformar la manera en que los habitantes manejan los recursos en sus hogares.

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Uno de los ejemplos se encuentra en la urbanización Versalles Campestre, donde el proceso comenzó en 2024 con acciones orientadas a enseñar a los residentes la importancia de clasificar los residuos desde sus viviendas. De acuerdo con Viviana Martínez, administradora del conjunto, el trabajo permitió pasar de no recuperar material aprovechable a recolectar actualmente alrededor de una tonelada y media mensual.

“Este es un proceso que iniciamos en 2024, en el cual pasamos de clasificar cero material aprovechable a recuperar tonelada y media mensual hoy en 2026”, explicó Martínez, quien atribuyó parte de los resultados al proceso educativo desarrollado con el apoyo de la Asociación El Guamito y Veolia.

La estrategia busca que la separación comience desde la cocina de cada vivienda y que los materiales aprovechables puedan reincorporarse a procesos de aprovechamiento, en lugar de terminar como residuos sin clasificación.

Paneles solares para las zonas comunes

La apuesta ambiental del conjunto Versalles Campestre también llegó al consumo de energía. Ante el incremento de los costos del servicio y el contexto de la crisis climática, los residentes decidieron financiar e instalar 58 paneles solares con recursos propios.

Actualmente, estos equipos permiten que la energía utilizada para iluminar las zonas comunes del conjunto provenga directamente del sol, con una reducción de la huella de carbono como uno de los principales beneficios de la iniciativa.

Otro caso destacado por la administración municipal es el conjunto Caminos de Provvidenza, donde sus habitantes adecuaron parte de la infraestructura para disponer de espacios destinados exclusivamente al almacenamiento de material reciclable.

Foto: adobe stock

La comunidad también implementó un sistema temporal para recolectar aceite de cocina usado, con el propósito de evitar que este tipo de residuo termine en fuentes de agua, teniendo en cuenta su impacto sobre los recursos hídricos.

Para Óscar Adrián Beltrán Cadena, administrador del conjunto, el trabajo colectivo y el acompañamiento de las autoridades han sido fundamentales para mantener las iniciativas.

“Hemos trabajado en equipo y de la mano con la autoridad municipal. Creamos una alianza para despejar dudas y corregir fallas, buscar la mejora continua y, sobre todo, mantener vivo el compromiso de la gente”, señaló.

Educación ambiental como punto de partida

Desde la Oficina de Medio Ambiente y Gestión del Riesgo (OGAMR), el jefe de la dependencia, Marco López Silva, explicó que la Administración realiza seguimiento ambiental a diferentes conjuntos residenciales y aplica el Decreto 0294 de 2024, que promueve la separación en la fuente y el mejoramiento de los procesos internos de manejo de residuos sólidos.

Reciclaje Foto: Getty Images/iStockphoto

Según López, las experiencias de Versalles Campestre y Caminos de Provvidenza representan dos ejemplos que pueden ser replicados en otras propiedades horizontales del municipio.

Con estas iniciativas, Floridablanca busca que la sostenibilidad se incorpore progresivamente a las actividades cotidianas de sus habitantes. La educación ambiental, la correcta separación de residuos y el aprovechamiento de recursos se convierten así en herramientas para que las comunidades participen directamente en el cuidado del entorno.