Colombia enfrenta un escenario de múltiples emergencias debido a la ocurrencia de incendios forestales en distintos territorios, mientras algunas comunidades aún afrontan las consecuencias de desastres recientes. Al 22 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportaba 14 incendios forestales activos y cerca de 22.000 hectáreas de cobertura vegetal afectadas en Tolima. El Ideam mantenía, además, alrededor de 500 municipios bajo algún nivel de alerta por amenaza de incendios, 339 de ellos en alerta roja.
Entre el 16 de junio y el 6 de agosto, la UNGRD registró 438 incendios en 191 municipios de 19 departamentos, con aproximadamente 7.153 hectáreas de cobertura vegetal afectadas. Al citar estas cifras, Greenpeace señaló la importancia de hablar de cobertura vegetal, dado que no toda el área afectada corresponde necesariamente a bosque.
Las altas temperaturas, las menores lluvias y las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño pueden favorecer la propagación de los incendios, pero no los originan por sí solas ni explican la magnitud de sus impactos. Para la organización, las causas de cada evento deben establecerse individualmente y la prevención debe considerar las fuentes evitables de ignición, las prácticas de riesgo y las condiciones del territorio.
“No podemos evitar un terremoto ni controlar el comportamiento de El Niño u otros fenómenos que generan amenazas, pero sí podemos prevenir muchas de las condiciones que favorecen que un incendio o una amenaza comience y reducir las vulnerabilidades que hacen que se convierta en un desastre. Eso exige fortalecer la prevención en pos de proteger los ecosistemas, planificar mejor el territorio y fortalecer las capacidades locales. Cuando un territorio tiene tantas emergencias climáticas, no se pierde únicamente vegetación: también se afectan el agua, los suelos, la biodiversidad, los medios de vida y las condiciones de vida de las comunidades”, afirmó Laura Caicedo Valencia, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.
Greenpeace advirtió que los incendios en ecosistemas estratégicos, como los páramos asociados al Parque Nacional Natural Los Nevados, pueden afectar la regulación y almacenamiento del agua, los suelos y la biodiversidad. Especies como los frailejones también pueden presentar procesos de recuperación lentos después de un incendio.
La organización pidió a las autoridades nacionales y territoriales pasar de la reacción a la prevención mediante una estrategia de largo plazo, con recursos, responsables y cronogramas verificables. También planteó fortalecer las capacidades de las comunidades, incorporar la gestión del riesgo en la planificación territorial y garantizar recursos sostenidos para la prevención, respuesta y recuperación frente a los incendios.