En la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, se llevó a cabo una velatón convocada por el Gobierno nacional del presidente de la República, Abelardo De La Espriella.
El evento se realizó en memoria de las víctimas del terremoto que golpeó a Colombia el pasado 10 de agosto, dejó a miles de familias sin casa y causó la muerte de centenares de personas.
La primera dama, Ana Lucía Pineda, dio un discurso en el que, visiblemente conmovida por la tragedia que sacudió al país, se le entrecortó la voz mientras enviaba un mensaje a los colombianos.
“Me dirijo a ustedes con un profundo dolor por lo sucedido el pasado 10 de agosto. Mi corazón está con las víctimas, sus familias y cada una de las personas que resultaron damnificadas. Pero junto a este dolor también nace un profundo sentimiento de gratitud”, dijo Pineda.
Y continuó en su intervención: “Gracias a la solidaridad de los colombianos, que una vez más demostramos que cuando nos unimos somos una gran red de apoyo. Gracias a cada donante, a los voluntarios, a las empresas, a las organizaciones y a todas las personas que tendieron su mano e hicieron posible llegar a los territorios afectados con gestos de amor y ayudas humanitarias”.
“Hoy elevamos nuestra mirada a Dios y le damos gracias porque nos permitió unirnos en oración pidiendo por la reconstrucción de los territorios, pero también, y más importante, por la restauración de cada familia afectada”, subrayó la primera dama.
Además, indicó: “Y sobre todo, porque nunca, nunca perdamos la esperanza. Colombia se une, Colombia se acompaña y Colombia vuelve a levantarse. Que Dios bendiga a cada familia, que Dios nos llene de fortaleza para seguir caminando juntos, llevando luz, amor y esperanza a quienes más lo necesitan. Vamos, Colombia, que somos fuertes. Unidos somos más y, con el favor de Dios y el apoyo de todos ustedes, saldremos adelante”.
La primera dama ha liderado toda la estrategia de ayudas humanitarias para las regiones afectadas por el terremoto, movilizando toneladas para los damnificados.