En la izquierda nadie duda de que la segunda vuelta presidencial entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda está apretada. Y los resultados, a juzgar por el escenario político de hoy, son inciertos. No hay triunfalismo en ninguna de las dos campañas.
Sin embargo, en el Pacto Histórico las preocupaciones y el pánico son evidentes. Iván Cepeda pasó a la segunda vuelta con 673.138 votos de desventaja frente a Abelardo de la Espriella y, en el anillo más cercano a Gustavo Petro, nadie esperaba esa cifra.
‘El Tigre’ de la Espriella pasó los pronósticos de las encuestas y se convirtió en la nueva figura de la derecha, en el político que amenaza con arrebatarle a la izquierda el poder de la Casa de Nariño.
En el palacio presidencial hay tensión desde el pasado domingo de elecciones. Petro, en medio de un evidente desespero, anunció que se pondría al frente de la campaña y generó especulaciones en el mundo político.
Se rumoró que podría renunciar para coger el toro por los cachos y dirigir la campaña de Iván Cepeda, su candidato, pero no ocurrirá. Al contrario, promete dirigirla desde el Palacio de Nariño, lo que desafía a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara y el Consejo de Estado que le han pedido no entrometerse en política.
La izquierda ha reconocido errores en la campaña de Cepeda durante la primera vuelta y los ha ventilado públicamente.
Gustavo Bolívar, exdirector del Departamento de Prosperidad Social, reconoció el “exceso de confianza” en la campaña de la izquierda.
“No se puede bajar los brazos o perdemos. Y no solo unas elecciones”, dijo Bolívar. Y propuso como meta conquistar 3 millones de votos, un millón por semana.
La senadora electa del Pacto Histórico, Carolina Corcho, también habló de la estrategia para derrotar a De la Espriella: “Los parlamentarios salientes y los electos debemos integrarnos a los Comités departamentales para el trabajo casa a casa, para el volanteo. El trabajo en redes sociales debe ser replanteado, poniendo todas las redes personales, de los influencers amigos, congresistas, al servicio del candidato en esta segunda vuelta”.
Sara Tufano, activista de izquierda, fue más allá y dijo que el problema que tiene Iván Cepeda es Gustavo Petro.
“El principal problema de la campaña de Iván Cepeda es que su jefe de debate es Gustavo Petro. Ese 41 % de votos no son votos petristas; muchos son votos de personas que votamos por Iván muy a pesar de Petro. Mientras la campaña no entienda eso, le quedará muy difícil crecer”, dijo.
El expresidente de la Cámara, Jaime Raúl Salamanca, cercano a Gustavo Petro, no se quedó atrás.
“¡Las marchas y las caravanas no le quitan el miedo a nadie! Lo que hay que hacer es meterse al barrio, ir casa a casa, ir a los medios, usar las redes. Desmentir temores y hacer pedagogía. La gente está votando por miedo. No es cierto que haya 10 millones de abelardistas. ¡Hay gente superdesinformada!”
Gabriel Calle, hermano del expresidente de la Cámara, Andrés Calle, salpicado en el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, pidió públicamente a la campaña de Iván Cepeda mejorar la logística en Córdoba, su departamento, apoyar el transporte en zonas rurales y él —según se comprometió— puede recuperar 200.000 votos en segunda vuelta.
En la campaña de Iván Cepeda hay afán por enderezar el rumbo en los próximos 21 días. Por eso, hasta el propio embajador de Colombia en Brasil, Alfredo Saade, le propuso al ministro del Interior, Armando Benedetti, renunciar a su cargo y respaldar la contienda de la izquierda.
A medida que pasan los días, aumentan las voces visibles que lanzan propuestas, hablan de errores y buscan conquistar más de dos millones de votos que le garanticen la continuidad a la izquierda el 21 de junio próximo.