La Delegación del Gobierno Nacional en la Mesa de Diálogos de Paz rechazó el asesinato del líder social Freiman David Velásquez y de cuatro personas más en hechos ocurridos este 19 de mayo en el municipio de Ábrego, Norte de Santander.
Según el comunicado oficial, Velásquez hacía parte de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat) y desarrollaba proyectos enfocados en la transformación territorial de la región mediante iniciativas de reforestación y sustitución de cultivos ilícitos con viveros de café y cacao.
En el mismo ataque también murieron su hermana, Yidy Velásquez, un firmante de paz en condición de discapacidad y dos escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP), quienes lo acompañaban al momento del hecho.
“Instamos a las entidades competentes a adelantar con celeridad, rigor y transparencia las investigaciones pertinentes para esclarecer los hechos, identificar a los autores y garantizar la aplicación de la justicia”, señaló la delegación en el comunicado.
Además, expresaron sus “condolencias y solidaridad a las familias de las víctimas, a sus comunidades y a las organizaciones e instituciones afectadas por este suceso, que hiere profundamente los liderazgos sociales de la región”.
La Delegación señaló que este crimen afecta directamente los procesos de reconciliación y transformación territorial que adelantan las comunidades del Catatumbo junto con entidades del Estado y autoridades locales.
Además, recordó que la protección de la población civil y de los líderes sociales constituye una obligación del Derecho Internacional Humanitario y advirtió sobre la necesidad de garantizar condiciones de seguridad en los territorios donde avanzan iniciativas sociales y de construcción de paz.
En el pronunciamiento, el Gobierno pidió a las autoridades avanzar “con celeridad, rigor y transparencia” en las investigaciones para identificar a los responsables y judicializar a los autores del ataque.
La Delegación también expresó solidaridad con las familias de las víctimas, las organizaciones sociales afectadas y las comunidades del Catatumbo, una región golpeada históricamente por la violencia armada y las disputas entre grupos ilegales.