La narrativa del “voto fusil” marcó algunos análisis de la segunda vuelta presidencial. Mientras en el progresismo sostienen que ese término estigmatiza a las comunidades, las cifras demostrarían un incremento de votos en zonas marcadas por el conflicto.
En la zona conocida como La Cordillera, ubicada en el municipio de El Rosario, en Nariño, las disidencias de las Farc del Estado Mayor Central (EMC) circularon audios en los que prometían aplicar multas a los pobladores que no votaran por Iván Cepeda en la segunda vuelta.
En la fotografía final de la elección, ese candidato se quedó con el 91,7 por ciento de los votos del municipio y su contendor, el ahora presidente electo, Abelardo De La Espriella, retrocedió en apoyos, tras pasar de 475 el 31 de mayo a 362.
En Policarpa, también ubicado en ese departamento fronterizo, las disidencias al mando de Iván Mordisco les pidieron a los pobladores mostrar sus certificados electorales. Cepeda ganó allí en ambas vueltas; sin embargo, mientras su votación creció 25,6 por ciento entre la primera y la segunda, la de De La Espriella se redujo a la mitad.
El mapeo de factores de riesgo para la elección presidencial había documentado que 30 de los 64 municipios de Nariño estaban en algún nivel de riesgo para los comicios. El retrato final de la contienda muestra que Cepeda ganó en ese territorio en las dos vueltas; sin embargo, para la segunda, sus votos crecieron al pasar de 472.845 a 651.839.
Desde la campaña de De La Espriella, el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, había advertido sobre el constreñimiento al elector que se estaría presentando en Caquetá para votar por Cepeda en la segunda vuelta. Allí, 11 de sus 16 municipios estaban catalogados como en riesgo.
La fotografía de ese departamento es particular, pues muestra que en primera vuelta se impuso De La Espriella con 81.000 votos y detrás se ubicó Cepeda con 66.000. Sin embargo, en la segunda vuelta los candidatos presentaron patrones de crecimiento divergentes: los votos por De La Espriella se incrementaron 19 por ciento y los de Cepeda en 35 por ciento. El resultado fue reñido, pero quien se impuso en Caquetá fue el candidato del
Pacto Histórico
Cepeda también ganó en La Guajira y Magdalena, departamentos con presencia de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, grupo que antes de la elección del 21 de junio montó retenes en la Troncal del Caribe.
El senador electo Andrés Forero subrayó que los porcentajes de las votaciones por Cepeda en Cauca, Chocó, Nariño y Putumayo tuvieron un “crecimiento anormal” cuando se comparan con la media nacional. “Todo apunta a que ese crecimiento anormal responde al voto fusil”, expresó Forero. El Pacto Histórico ganó en esas geografías en ambas vueltas; no obstante, al menos en Cauca, el porcentaje de crecimiento de una fecha a otra de los dos aspirantes fue semejante.
En los departamentos de Meta y Guaviare, con presencia de las disidencias de Iván Mordisco y alias Calarcá, quien se impuso fue De La Espriella, al igual que en Arauca.
Entonces, Cepeda no arrasó en la totalidad de territorios más afectados por el conflicto armado, pero sus votaciones habrían tenido un comportamiento atípico en las zonas donde los electores estaban siendo presionados por los grupos armados ilegales con los que él estuvo promoviendo diálogos de paz durante la administración de Gustavo Petro. Ahora, todo indica que los días de esa paz total están contados.