Tras la captura de los congresistas Wadith Manzur y Karen Manrique, salpicados por el escándalo de la UNGRD, la excandidata presidencial Ingrid Betancourt aseguró que se estarían viendo las consecuencias de este entramado que marcará el Gobierno de Gustavo Petro.
“El petrismo no deja de sorprender. Los resultados de los escándalos de corrupción en los que se han visto inmersos ya empiezan a tener resultados”, afirmó Betancourt.
La líder del partido Oxígeno recordó los hechos relacionados con temas de corrupción que tocan al círculo más cercano del mandatario, pero que no se han resuelto.
Uno de ellos fue la imputación a Juliana Guerrero que iba a ocurrir el pasado martes; sin embargo, ella no se presentó a la audiencia. Según argumentó ante la jueza, Guerrero pidió un aplazamiento porque por su maternidad no había podido contratar a un abogado de confianza. A pesar de eso, con pocas horas de diferencia, se le vio en una reunión de la Universidad Popular del Cesar votando por el nuevo rector de la institución educativa.
Betancourt también recordó que el pasado miércoles se llevó a cabo la imputación de Ricardo Roa por el caso de su apartamento que ha generado dudas por la forma en la que habría sido adquirido, pero sobre el cual el presidente de Ecopetrol ha dicho que se hizo de forma transparente.
Ese mismo día se imputó al exdirector de Función Pública César Manrique, que a su vez está relacionado con el escándalo de la UNGRD. El exdirectivo se encuentra prófugo de la justicia desde que salió del Gobierno tras conocerse el escándalo de corrupción en el que terminó salpicado.
La líder de Oxígeno sumó a la cartelera de escándalos que este jueves hayan sido capturados Manzur y Manrique por la responsabilidad que tendrían en el saqueo a la UNGRD, que es el mayor escándalo de corrupción en el Gobierno Petro.
Además, recordó lo sucedido con el exministro de Hacienda Ricardo Bonilla, quien se encuentra preso por este mismo caso. “Mientras tanto, Olmedo López y Sneyder Pinilla siguen desde la cárcel”, afirmó Betancourt.
La excandidata presidencial dijo que espera que en estas elecciones no haya un nuevo “pacto de La Picota” porque sería “con sus antiguos funcionarios”.
Sobre los casos de Manzur y Manrique, en las últimas horas ambos congresistas decidieron entregarse a las autoridades tras conocerse la orden de captura en su contra.
Una de las pruebas reina contra los congresistas serían los chats revelados por María Alejandra Benavides, la exasesora de Bonilla, con los congresistas implicados, en los que se evidenciaría el canje entre proyectos de interés de los congresistas a cambio de apoyos al Gobierno nacional en el Congreso.