“Vice, vice, vice”: el coro de simpatizantes que gritaba con emoción esa palabra interrumpió por un momento el discurso de Paloma Valencia en el hotel Casa Dann Carlton, en el norte de Bogotá, cuando celebraba su triunfo en la Gran Consulta por Colombia. La fórmula de unión de los nueve candidatos de la centroderecha funcionó. Con el 99 % de las mesas escrutadas, la consulta se acercaba a los seis millones de votos: 5.834.096, para ser exactos.
Paloma Valencia ganó el primer lugar con 3.220.417 y el 45.7 % del total de los votos. Pero en las redes sociales y en las conversaciones de muchos colombianos había otro ganador indiscutible: Juan Daniel Oviedo.
El exdirector del Dane fue la gran sorpresa de esta jornada electoral y logró mover la emoción de miles que salieron a resaltar su votación, de 1.252.371 como una gesta. La victoria de Valencia y Oviedo entrañaba un símbolo: una mujer y un miembro de la comunidad LGBTI habían alcanzado el triunfo en la consulta de la derecha.
Por eso, la unión de los dos en el tarjetón parece una consecuencia lógica y muchos comenzaron a pedirla, no solo en medio del discurso del triunfo, sino en las redes sociales.
En sus palabras, Valencia elogió a Oviedo, pero no necesariamente le hizo el guiño. “Tengo que hacerle un reconocimiento muy especial porque superó el millón de votos. Hiciste una campaña en flota que nos dio envidia a todos. Eres libre y perfecto como eres”, le dijo.
“Tu ejemplo nos inspira a amar lo diferente, a escuchar, a darlo todo por Colombia”, agregó después. El abrazo en el que se fundieron ambos dejó claro que la emoción era grande y el cariño genuino.
¿Lo escogerá entonces como su llave para la primera vuelta? Hay varios puntos por analizar. Lo primero es que la enorme votación que sacó Oviedo casi que hace que el ofrecimiento de Paloma sea obligatorio.
Algo similar le pasó a Gustavo Petro hace cuatro años cuando Francia Márquez fue la revelación de las votaciones en la izquierda. En ese momento, esa consulta obtuvo 5.818.375 votos. Gustavo Petro alcanzó 4.495.831 y Márquez, 785.215 votos. Oviedo superó por mucho a la hoy vicepresidenta, pues sacó 1.252.436 votos, una fuerza que podría pasarle una factura a Paloma si ella decide desconocerla.
Hasta que Francia Márquez llegó al tarjetón al lado de Gustavo Petro, los vicepresidentes no solían aportar votos decisivos para la elección presidencial. Entre los simpatizantes de la idea de la Gran Consulta por Colombia, hay quienes creen que Oviedo podría aportar al triunfo. Muchos creen que puede darle aire a la candidatura y ubicarla más cerca del centro, lo cual podría arrastrar votos de los indecisos. También que podría ayudar a que se consolide la idea de que no se trata de la apuesta solamente de Álvaro Uribe, sino de un espectro más amplio de fuerzas. Aunque la lógica apunta a que se dé esa llave, nada garantiza tampoco que Paloma Valencia le ofrezca ir a su lado.
A la izquierda no le gusta una fórmula con Oviedo, porque en el fondo sabe que puede moverles el piso. Lo dejó claro la congresista María Fernanda Carrascal en un par de trinos en los que se despachó contra esa posibilidad. “Sigan inflando a Oviedo, que cuando termine de vicepresidente de Paloma, como al parecer ya lo pactaron… no me voy a reír de ustedes, porque inflar la consulta de derecha y fortalecerla nos va a costar a todos… Oviedo no va a moderar a la ultraderecha. Lo que está haciendo es ayudar a legitimar un proyecto regresivo y autoritario”, escribió antes de los resultados.
También lo dijo entre líneas Roy Barreras en su rueda de prensa cuando habló de que hoy había crecido una opción de una “derecha suave, que parece inofensiva, que va a intentar atraer al centro”.
Pero tampoco está claro que Juan Daniel Oviedo tenga la vicepresidencia como una meta. Hay un sueño del exdirector del Dane que podría truncar el deseo de esa dupla: el interés que se sabe tiene en la alcaldía de Bogotá. En esa carrera, a él ya le fue muy bien. En las pasadas elecciones a la alcaldía de Bogotá, cuando Carlos Fernando Galán ganó con 1.499.734 votos, el 49 % del total. En esa oportunidad, Oviedo le ganó a Gustavo Bolívar, la carta del petrismo. Alcanzó 616.902 votos en la capital del país, mientras el candidato de la Colombia Humana sacó 571.948. Como la próxima elección es en el año 2027, y la política cambia todos los días, es difícil analizar las posibilidades de ese triunfo hoy.
Hay otro elemento importante para el análisis. Aunque cada consulta es muy sui géneris, en sus participantes y sus objetivos, la participación de este domingo en las consultas no fue históricamente alta. Si se compara con la consulta de 2022, por ejemplo, la votación es mucho menor. Salieron cerca de ocho millones de personas, frente a hace cuatro años cuando se reportaron 12 millones, es decir, casi 30 % menos. A ese dato hay que hacerle una salvedad y es que la consulta de Equipo Colombia, que en ese entonces agrupaba a la centroderecha, sacó 4.145.691 votos. El exalcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, fue el ganador allí con 2.161.686 votos.
Si ese ejercicio se hace frente al total de votantes al Senado, que fue de 20 millones, la votación de la consulta también resulta llamativa. Una explicación a esto puede ser que el discurso de no votar las consultas liderado por Gustavo Petro, pero secundado tanto por Iván Cepeda como por Abelardo de la Espriella, haya calado.
El problema para la Gran Consulta por Colombia también está en que, mientras la izquierda, por el mal resultado de Roy Barreras, llegará unida, la derecha tendrá dos candidatos: Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.
Por eso, la decisión de si va o no con Oviedo puede ser una de las más determinantes de la carrera que viene. La candidata tiene plazo hasta el 13 de marzo.