SEMANA: En la recta final de la campaña, la estrategia de ambas candidaturas es conquistar votos nuevos. ¿Cómo le apostaron a lograr cautivar a lo que llaman “el centro”?

Rodrigo Lara: A todas esas personas siempre les doy el mismo mensaje y es una reflexión sobre lo que está en juego. Esta no es una elección normal. Esta es una elección de contrastes. Esta es una elección casi plebiscitaria entre dos proyectos o dos modelos de país. Aquí lo que está en juego es la Constitución de 1991, la separación de poderes y el Estado de Derecho. La izquierda es un universo muy amplio. Yo soy liberal y me considero de centro. Y lo que le puedo decir, y ese es el llamado que yo le hago a muchos compatriotas que tienen ideas muy parecidas a las mías, es que hay que entender quién es Iván Cepeda.

En entrevista, Rodrigo Lara defendió la candidatura de Abelardo de la Espriella y lanzó fuertes críticas contra Iván Cepeda. Foto: Esteban Vega

SEMANA: ¿A qué se refiere?

R.L: La izquierda es un ramillete muy amplio, un espectro ideológico muy amplio. Hay una izquierda democrática, pero también hay una izquierda muy radical, que es la de Iván Cepeda. Iván Cepeda es un candidato cuya matriz ideológica es el comunismo. Los comunistas ya no se llaman a sí mismos comunistas; se llaman de muchas maneras, pero su ADN es el mismo: un ADN ideologizado, doctrinario, autoritario, extremista y antidemocrático. Porque el comunismo es antidemocrático. La democracia solo puede existir cuando hay separación de poderes y Estado de derecho. Y esa es la amenaza que existe, una dualidad entre la vida civil y la lucha armada. Porque el proyecto de Cepeda combina las formas de lucha, garantiza la coexistencia entre las expresiones armadas y la expresión civil. Y eso es lo que está en juego: un modelo democrático contra un modelo autoritario de izquierda. Iván Cepeda representa la versión más radical de la izquierda y se sabe que quieren una Constituyente, para imponer una nueva Constitución. Iván Cepeda representa la combinación de todas las formas de lucha. Y, por eso, todos los grupos narcotraficantes armados que hay en el territorio están apoyando esa candidatura.

SEMANA: Hay una encuesta de AtlasIntel que muestra hacia dónde más o menos pueden irse los votantes que no estuvieron con ustedes en la primera vuelta. Por ejemplo, en el caso de los votantes de Paloma Valencia, más del 70 % votaría por Abelardo de la Espriella. ¿Ustedes tienen algún otro tipo de medición?

R.L: Nosotros tenemos el termómetro más importante: el fervor que sentimos en las calles. Es impresionante la cantidad de colombianos que se están movilizando hoy para defender nuestra democracia y, por consiguiente, a sus familias y a nuestro país. El proyecto de Abelardo de la Espriella es un movimiento popular.

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SEMANA: Ya que habla del furor en las calles, ha sorprendido el entusiasmo que genera también José Manuel Restrepo. ¿Cómo explica este entusiasmo que ha desatado en la campaña?

R.L: José Manuel es, antes que cualquier cosa, una extraordinaria persona. Es un hombre bueno, con valores familiares muy sólidos. Es un hombre que quiere acertar y hacer las cosas bien. Yo lo conozco desde hace varios años. Era rector del CESA y me invitó como profesor a dictar una cátedra en esa prestigiosa universidad. Más adelante lo vi como ministro de Hacienda. José Manuel reemplazó a Alberto Carrasquilla después de la crisis generada por la presentación de la reforma tributaria de 2021. Llegó con una nueva reforma, logró construir rápidamente los consensos necesarios para sacarla adelante y, al mismo tiempo, contribuyó a apaciguar los ánimos de muchas personas que estaban profundamente inconformes. Es un hombre que construye consensos e inspira confianza.Y se complementa muy bien con Abelardo. Es una fórmula, un binomio llamado a transformar muchas cosas positivamente en Colombia. Además, se entienden muy bien. José Manuel no será un vicepresidente decorativo ni un pintado en la pared. Todo lo contrario: tendrá muchísimas responsabilidades en un eventual gobierno de Abelardo.

SEMANA: Usted llegó a la campaña de Abelardo de la Espriella cuando él todavía no era el favorito en las encuestas. ¿Qué lo cautivó en ese momento?

R.L: Abelardo es un hombre muy inteligente. Y ha logrado algo extraordinario: hacer una campaña de una manera completamente distinta. Cuando uno es capaz de generar una disrupción de esa naturaleza es cuando se logran las grandes cosas en el arte, en la literatura, en los negocios o en la política. Eso me mostró que él también era capaz de gobernar de una manera completamente distinta a como se ha gobernado históricamente en Colombia. En segundo lugar, esa misma inteligencia lo llevó a hacer una campaña completamente libre e independiente de los grandes grupos económicos y de los grupos políticos tradicionales. Es el primer candidato que dice no a los partidos políticos. Eso indica que podría ser un gobierno sin acuerdos ni transacciones ocultas con la política tradicional, lo cual le permitiría gobernar pensando en el interés general de los colombianos. Eso me llevó a apoyarlo. Y por último, Abelardo logró conectar con el corazón del pueblo. Logró constituir un movimiento popular. Y creo que esa es la única manera de derrotar a la izquierda.

Rodrigo Lara afirmó que un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella buscaría gobernar sin acuerdos con la política tradicional. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

SEMANA: Abelardo es un fenómeno sin antecedentes en la política. ¿Por qué genera ese furor capaz de llenar plazas y provocar lo que hemos visto en las calles?

R.L: Porque Abelardo se conecta y se identifica con el alma y el arquetipo de la mayoría de los colombianos. El colombiano es rebuscador. El colombiano es emprendedor. No necesita que le regalen nada. Necesita que lo dejen trabajar. El colombiano sale adelante por cuenta propia. Lo que necesita es que los violentos no lo extorsionen, que no le roben el fruto de su trabajo y que el Estado garantice la seguridad de sus hijos y de su familia. Fuera de eso, el colombiano pide poco más. Pide servicios públicos de calidad y que los políticos no se roben los recursos. Y eso es lo que representa Abelardo. Y, en segundo lugar, porque es una persona genuina. No es impostado. No es un candidato que tenga una faceta pública y otra privada. Es como es. Y la gente detecta eso. La gente distingue muy bien cuándo un político está interpretando un papel y cuándo es auténtico. Y Abelardo ha sido auténtico.

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SEMANA: Usted es hijo de Rodrigo Lara Bonilla, quien entregó su vida por luchar contra Pablo Escobar. ¿Cómo siente que lleva ese legado en lo que hace hoy?

R.L: yo he venido detectando patrones electorales atípicos a favor de Iván Cepeda que considero supremamente graves. Es lo que hemos denominado la narcopolítica. La paz total es un falso proceso de paz y ha sido un engaño para los colombianos durante estos cuatro años. No ha llevado ni a la concentración, ni al desarme, ni a la desmovilización de una sola de esas estructuras. Hay territorios en Chocó, Cauca y Nariño se registran votaciones superiores al 70 por ciento en más de 110 municipios. Y esos municipios coinciden con los que la Defensoría del Pueblo ha señalado en alertas tempranas por presencia de grupos armados. Estos grupos armados, que son expresión del narcotráfico, están presionando a poblaciones enteras para que voten por Iván Cepeda. Eso se llama narcopolítica. Eso fue lo que combatió mi padre.

SEMANA: ¿Ha hablado con Abelardo de la Espriella del papel que usted podría desempeñar en el gobierno?

R.L: Mire, en esta campaña todos estamos aportando nuestro granito de arena. Yo aprendí desde muy joven que es mejor ser útil que importante. Y en un proyecto de gobierno con tantas responsabilidades, uno debe estar donde pueda servir mejor. No me detengo a pensar en posiciones futuras. Nadie ha hablado de cargos de ninguna naturaleza.

Rodrigo Lara habló sobre la campaña presidencial, el respaldo a Abelardo de la Espriella y el legado de su padre en la lucha contra el narcotráfico. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

SEMANA: ¿Ha soñado ser ministro de Justicia como su papá?

R.L: No, en lo más mínimo. Si algo he tenido claro desde muy temprano es que siempre he querido construir mi propio camino. Tengo mucho pudor cuando hablo de los temas relacionados con mi padre. Y no me gusta hacer política utilizando su recuerdo o su memoria, que llevo profundamente en mi corazón. Siempre he entendido que debajo de un árbol grande es difícil crecer. Por eso he procurado labrar mi propio camino.