En julio de 2025, el entonces candidato presidencial Santiago Botero se declaró públicamente multimillonario. Dijo en una entrevista en los medios que estaba dispuesto a invertir en su campaña la plata “que se necesite”. Incluso habló de 70.000 millones de pesos. “El tope en Colombia es ese y, si se necesita, los tengo”, anunció. Y preguntó pretenciosamente: “¿Creen que 70.000 millones para mí es mucha plata?”.
Sin embargo, la campaña presidencial de Botero, avalada por el Grupo Significativo de Ciudadanos Romper el Sistema, solicitó al Consejo Nacional Electoral “el reconocimiento del anticipo de financiación estatal previa para las elecciones a la presidencia de primera vuelta a realizarse el 31 de mayo de 2026”, según se lee en una resolución del CNE que tiene SEMANA.
El entonces presidente del tribunal electoral, Christian Quiroz, reconoció el 20 de mayo de 2026 el gasto y ordenó el pago del anticipo por 4.500 millones de pesos, dejando claro que “el valor deberá destinarse exclusivamente a la financiación de la campaña y solo podrá ser utilizado con fines autorizados en la Ley 996 de 2005”. El 22 de ese mes se adelantó el giro de los dineros.
Lo que causó sorpresa es que el giro del anticipo fue el 22 de mayo y nueve días después se adelantó la primera vuelta presidencial. Es decir, Santiago Botero, como candidato, gastó 4.500 millones de pesos en pocos días. Y la última semana, según la ley, no se puede hacer abiertamente campaña.
SEMANA conoció el informe de ingresos y gastos reportados en el aplicativo Cuentas Claras por parte de la campaña de Botero. Allí se informó que gastó 6.895 millones de pesos, de los cuales 4.500 millones provienen del anticipo del Estado. En otras palabras, el 65 por ciento de los dineros con los que financió la contienda salieron de fondos públicos.
En su informe de ingresos y gastos, Botero declaró que destinó 5.204 millones de pesos a propaganda electoral. Y allí hay varios datos de interés, pues tres empresas –LTRES Comercializadora SAS, que recibió 1.912 millones; Cónclave LF SAS, que obtuvo otros 1.703 millones; y D2 Publicidad SAS, con 1.394 millones– concentraron el 96,25 por ciento del monto total asignado a publicidad.
Para una peluquería
La campaña también dispuso dos pagos repartidos de la siguiente manera: 99,5 millones de pesos al señor Eduardo Isaac Palomino Esper y 49,9 millones a Ciro Roberto Palomino Esper.
SEMANA indagó por Eduardo Isaac Palomino Esper en el Registro Único Empresarial y Social (Rues), con su número de RUT, y allí reporta que su actividad comercial es “peluquería y otros tratamientos de belleza”. El establecimiento, que funciona desde 2021, “es una barbería ubicada en Barranquilla que ofrece servicios de corte de cabello y arreglo de barba en un ambiente limpio y agradable”.
En ese orden de ideas, ¿la campaña de Santiago Botero destinó casi 100 millones de pesos a una persona cuya actividad comercial es la de peluquería y nada tiene que ver con propaganda electoral?
Como si fuera poco, LTRES Comercializadora SAS se matriculó en la Cámara de Comercio de Ibagué el 9 de abril de 2026 y su objeto social es “papelería y libros”. Por su parte, Cónclave LF SAS fue matriculada en la Cámara de Comercio de Bucaramanga el 6 de marzo de 2026, es decir, ambas fueron constituidas semanas antes de las elecciones.
SEMANA indagó por Cónclave LF SAS. Funciona en un apartamento ubicado en la carrera 2 n.º 23-70, conjunto residencial en el barrio Paseo del Puente, en Piedecuesta, Santander. Tiene un capital pagado de 20 millones de pesos, según el registro de la Cámara de Comercio, y la campaña de Santiago Botero le entregó 1.703 millones en publicidad. A propósito, ¿en un apartamento ubicado en un quinto piso se producen 1.703 millones de pesos en publicidad? La respuesta es incierta y serán las autoridades las que determinen si es real o no.
Los excandidatos presidenciales Sondra Macollins, Claudia López y Mauricio Lizano también pidieron millonarios anticipos al Consejo Nacional Electoral y se los autorizaron.