La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) envió un comunicado al presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, pidiendo una profunda transformación del sector agropecuario. Ellos mencionaron la necesidad de mejorar la seguridad, proteger la propiedad privada, fortalecer el crédito rural, y promover la ciencia, la innovación, y la ganadería sostenible.

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El presidente de la junta directiva de Fedegán, Carlos Alfonso Luque Barriga, manifestó la expectativa del gremio frente al nuevo gobierno que asumirá el próximo 7 de agosto y aseguró que los ganaderos están dispuestos a trabajar de la mano con la nueva administración.

“Queremos que el nuevo gobierno nacional crea en nosotros y nos dé las herramientas para trabajar y ser competitivos. Colombia tomó una decisión democrática, una decisión que nos llevará al éxito. El éxito del presidente Abelardo De La Espriella será el éxito de todos los colombianos a partir de ahora. Los ganaderos trabajaremos de la mano con este nuevo gobierno por la prosperidad, por el buen vivir de todos y por nuestra querida patria”, expresó.

La seguridad rural es uno de los retos para el gobierno entrante, pero también el de proteger el derecho a la propiedad privada, al advertir que estos factores son indispensables para promover la inversión y el desarrollo del campo.

“Esperamos que esta nueva etapa sea de cero tolerancia frente a las invasiones de fincas y de protección total a la propiedad privada. Sin seguridad no hay progreso. Queremos que los campesinos, los ganaderos y todos los productores del campo se sientan protegidos por el nuevo gobierno nacional y la Fuerza Pública”, señaló.

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Otro de los puntos clave es el tema de la inversión para que el aparato productivo rural sea más efectivo. “Apoyamos porque creemos que Colombia necesita recuperar la seguridad, la confianza para invertir, el respeto por la propiedad privada, el fortalecimiento empresarial y el respaldo decidido al campo colombiano. Los ganaderos sabemos que no hay desarrollo sin producción ni bienestar sin empleo. Por eso respaldamos una visión de país que defienda la libertad, promueva el emprendimiento y genere oportunidades para todos los colombianos”, afirmó Luque Barriga.

Igualmente, señaló: “Abelardo: le deseamos éxitos en este gran reto. Colombia necesita liderazgo, carácter y decisiones firmes para construir un mejor futuro para las próximas generaciones”.

A continuación, las propuestas desde Fedegán al presidente electo De La Espriella:

La revolución de las vías terciarias es fundamental. El campo está literalmente desconectándose del país y la situación empeora al vaivén de los fenómenos climáticos extremos. Las vías terciarias son trochas del siglo XIX con retazos de “placa-huella”… la carretera de los pobres. Es urgente un mecanismo de “confluencia de recursos”, nacionales, departamentales y locales, para construir una red vial terciaria digna del potencial agropecuario del país; blindado con mecanismos eficientes de control contra la corrupción local, pues, literalmente, a los alcaldes municipales “nadie los ronda”.

La revolución de la asociatividad campesina. En el sector ganadero, esta carencia es crucial para el subsector lechero, sobre todo de altiplano, caracterizado por la pequeña producción minifundista. Colombia produce más de 8.000 millones de litros de leche, de los cuales la industria formal no alcanza a acopiar el 50 %, lo que deja a miles de pequeños productores minifundistas a merced de la informalidad y los bajos precios que no retribuyen el esfuerzo productivo y a veces ni siquiera los costos.

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La revolución de la productividad rural. Más allá de las promesas de siempre, la política pública debe apuntar, de una vez por todas, a la coherencia con el potencial agropecuario del país, no solo para garantizar la seguridad alimentaria del país, sino para convertirse en potencia exportadora de alimentos. La biodiversidad y el potencial agropecuario del país no son apenas un discurso, sino una realidad incontrovertible, una locomotora del desarrollo que podría convertirse en eje central de un Plan de Desarrollo. Los resultados del gobierno Petro frente a sus promesas en este aspecto son uno de sus grandes fracasos…, un verdadero fiasco.

La revolución tecnológica de la productividad rural. Esa coherencia con el potencial agropecuario pasa por el apoyo a la formación de capital fijo. Los tractores, las cosechadoras, los equipos de ordeño y un largo etcétera no son un lujo, sino una necesidad que debe ser promovida por el Estado a través de la facilidad de importaciones y el subsidio a la compra vía crédito de verdadero fomento.

La revolución del conocimiento. Colombia parece estar obstinada en ir en contravía del verdadero desarrollo. En un país que cree en el cambio de nombre de las instituciones como fórmula salvadora, y no en programas de Ciencia, Tecnología e Innovación con vocación de permanencia, Corpoica pasó a ser Agrosavia y esta última entidad está al borde del cierre al final del gobierno Petro.

Ganado en Colombia. Foto: Cortesía: Fedegán

La revolución del crédito de fomento agropecuario. Con tasas y condiciones de verdadero fomento, pero, sobre todo, sin desviaciones hacia otros eslabones de las cadenas agropecuarias y con asesoría técnica y control de inversión.

La revolución de la ganadería sostenible. Hasta hoy, un esfuerzo en solitario de Fedegán, arañando la cooperación internacional, pero sin ningún apoyo efectivo del Estado. Mientras se acusa a la ganadería de todas las culpabilidades ambientales, no se invierte en las soluciones, las cuales, una vez más, no son apenas un discurso, sino una realidad hacia la que el mundo avanza y los mercados exigen.