Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, anunció una denuncia penal e internacional en contra de Abelardo de la Espriella, su competidor en la segunda vuelta por la Casa de Nariño y quien puntea en las encuestas. Entre tantas cosas, él hizo unas menciones sobre Juan Pablo Sánchez Morales, excongresista fallecido, y su papá se pronunció.
El aspirante de la izquierda alertó a la Fiscalía y a la Corte Penal Internacional sobre la supuesta comisión de tres delitos por parte del ‘tigre’, como se autodenomina el líder del movimiento Defensores de la Patria: concierto para delinquir, financiación del terrorismo y enriquecimiento ilícito. Todo esto fue desmentido por De la Espriella.
Sobre la acción penal, el equipo de comunicaciones de Cepeda resumió en un boletín de prensa: “La denuncia contiene detalles sobre los posibles vínculos de Abelardo de la Espriella con jefes paramilitares, como Salvatore Mancuso; Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez; Uber Enrique Banquez, alias Juancho Dique; el exrepresentante Juan Pablo Sánchez Morales; Hugues Rodríguez, alias comandante Barbie; y Juan Carlos Sierra, alias El Tuso.
El papá de Sánchez Morales, Germán Sánchez Giraldo, le envió una comunicación a Iván Cepeda rechazando las menciones que hizo sobre su hijo, quien fue condenado por paramilitarismo por la Corte Suprema de Justicia a 90 meses de prisión por concierto para delinquir agravado.
Él le empezó diciendo a Cepeda: “Quiero manifestarle que mi hijo nunca perteneció a ninguna estructura relacionada con actividades delictuales. Por el contrario, siempre fue un ciudadano de bien en todo sentido, prevaleciendo en su actuar principios éticos y morales propios de mi familia, que corresponde precisamente a una familia de bien en el sentido estricto de la palabra”.
A renglón seguido, Germán Sánchez Giraldo le expuso el recorrido político de su hijo: “Siendo un excelente estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad de Caldas, cursando el último año de carrera, dentro de la cual obtuvo las máximas notas, por una invitación que se formuló a los estudiantes en general de la Universidad de Caldas y de otras Universidades, asistió a un evento político en el cual hizo presencia el señor Iván Roberto Duque Gaviria, conocido con el alias de Ernesto Báez, persona con la cual mi hijo nunca había tenido contacto y/o trato de ninguna índole”.
El señor le aclaró que la presencia de este personaje estaba autorizada a través del salvoconducto como miembro negociador de las extintas Autodefensas, lo que le permitía adelantar gestiones relacionadas con el proceso de paz y de desmovilización: “No fue un hecho clandestino, se trató de una convocatoria pública propia de las gestiones tendientes a encontrar caminos de paz. Debo decir que con posterioridad a dicho evento mi hijo Juan Pablo no volvió a tener contacto con el mencionado señor Duque Gaviria, pues, como lo he dicho con anterioridad, se trató de un caso fortuito dentro de un acto académico político”.
Él detalló que, después de ese evento, el Partido Liberal lo invitó a que aspirara a la Cámara de Representantes y aceptó, y llegaron los problemas: “Debido a las denuncias penales contra los contrincantes políticos, que no es de ahora, sino de antes, mi hijo Juan Pablo Sánchez terminó vinculado a un proceso penal dentro del cual fue condenado dizque por nexos con la organización armada, y que su elección se había dado gracias al apoyo de dicha organización, lo que no corresponde a la realidad. De todas maneras, atendiendo el sesgo propio de los funcionarios de entonces, hecho de conocimiento público, mi hijo terminó siendo condenado por parte de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justica de entonces, de la cual hacían parte alguno magistrados seriamente cuestionados”.
Al concluirle la comunicación dirigida a Iván Cepeda, le manifestó que la mención sobre su hijo configuraría una falta de respeto, “a quien nunca debió de mencionar dentro de su estrategia política, a sabiendas que no hace parte de este mundo y que lo mínimo que se puede esperar de un ser a quien le asistan principios éticos y morales, es el respeto frente a personas que no están en condiciones de refutar aseveraciones maliciosas y malintencionadas, dentro de una estrategia política, propia de seres que no tienen respeto por el prójimo y que sus actuaciones lo único que pretenden es generar odio y resentimiento, sentimientos de los cuales mi familia y el suscrito nos encontramos al margen, debido a la tranquilidad de conciencia que nos asiste en cuanto al comportamiento de nuestro hijo en vida, además que practicamos el don del perdón que nos permite contar con paz interior, la que Usted, al parecer, nunca ha logrado, pues sus actuaciones en todo momento están precedidas del odio y el rencor el cual le queda difícil disimular”.