Las más recientes declaraciones públicas de Gustavo Petro sobre las elecciones presidenciales han despertado preocupación entre la opinión pública. Por un lado, ha sembrado dudas sobre la posible materialización de un fraude, aunque los órganos de control y la Registraduría lo han refutado; y, por el otro, ha inclinado su discurso a favor del proyecto político del aspirante de la izquierda, Iván Cepeda.
En una entrevista con El País de España, el jefe de Estado fue cuestionado por la contienda que se avecina. Al ser interrogado por si aceptará los resultados, dijo: “Hay un fraude electoral, pero en Colombia, siempre, ha habido fraude, no me estoy inventando la palabra”. Al insistirle sobre el tema, agregó: “Sí, pero no el fraude. El fraude no es pueblo libre”.
Cuando los periodistas le indagaron por la posición que asumiría en dado caso de que se hiciera fraude, mencionó: “Tenemos un problema real. La firma que escruta es la misma que ordenó la justicia colombiana, en su máxima instancia, Sala Plena del Consejo de Estado, cambiar. Los registradores, que se eligen de otra manera, no por el Gobierno, porque hacen el contrato que vale billones de pesos, las elecciones de Colombia son más caras que las elecciones en todo Estados Unidos. Es un negocio de repartija de dineros y en los negocios, candidatos presidenciales pueden entrar y decir: ‘Yo pongo dinero’. ¿De dónde viene el dinero? No importa. Ese es el peligro que yo he denunciado. Un juez me pidió que no hablara más de esto, pero yo hablo porque es la realidad”.
En la misma entrevista, Petro reconoció el papel que ha jugado Paloma Valencia, la candidata presidencial del Centro Democrático, en su administración: “Ella fue la principal opositora a las reformas sociales del Gobierno, las demandó todas. Frenó, por ejemplo, la reforma pensional con sus amigos magistrados en la Corte Constitucional, impidiendo que los viejos puedan tener una pensión. Es una fuerza contraria a nosotros, con un espacio popular aún importante y tiene su derecho a querer ganar”.
Finalmente, Petro sugirió que Latinoamérica se rebelaría en dado caso de que Estados Unidos no repiense su relación con los países de esta región. Esto lo comentó al hablar del colonialismo del siglo XXI: “Se usa como un mecanismo de extorsión. Si no haces esto, no sales. Si no sales, te queda difícil poder comer, tener una cuenta, poder viajar, etcétera; te persiguen y te amenazan además con que te pueden llevar como a Maduro a Estados Unidos. Un sistema así es como el que tenía el rey de España hace unos siglos. ¿Cuál fue la respuesta latinoamericana? La rebelión. No hubo más rey. Eso sucedería ahora si no es capaz el Gobierno de Estados Unidos de replantear su relación con Latinoamérica”.