En el foro HumanaMENTE, organizado por la Fundación I+D, liderada por el expresidente Iván Duque y su esposa, María Juliana Ruiz, el tema de la inteligencia artificial fue uno de los ejes del debate.
Esta tercera edición de este Global Development Forum, enfocado en salud metal, múltiples expertos dieron sus puntos de vista. La irrupción de las pantallas en la crianza de los niños fue uno de los temas más comentados.
SEMANA habló con Victor Muñoz, exdirector del Dapre y ex consejero en Transformación Digital, quien ha hecho varios libros sobre inteligencia artificial y es experto en el tema.
“Hoy no hay dilema sobre si usamos o no las redes sociales, porque es claro que todos las utilizamos, pero si preguntas sobre el tiempo en qué debemos estar conectados y cómo afecta nuestros temas cotidianos”, dijo.
“Yo creo que la inteligencia artificial puede ser una buena herramienta de apoyo emocional, pero hay que tener mucho cuidado cuando empezamos a usarla como si fuera un psicólogo, especialmente entre los jóvenes”, agregó.
Según Muñoz, la inteligencia artificial tiene ventajas evidentes: está disponible a cualquier hora, permite hablar sin sentir vergüenza o miedo a ser juzgado y puede ayudar a poner en palabras lo que uno siente. También puede servir para aprender ejercicios sencillos de autocuidado o preparar una conversación con un profesional.
“Pero responder con empatía no significa comprender a una persona ni tener criterio clínico. La IA conoce lo que le contamos, que puede ser incompleto, y puede responder con mucha seguridad aunque esté equivocada. Incluso puede terminar reforzando una interpretación que debería ayudar a cuestionar”, agregó.
Muñoz habló de los temas que hoy generan preocupación relacionados con la inteligencia artificial y las nuevas generaciones. “Me preocupa especialmente la dependencia emocional. Un sistema que siempre responde, parece paciente y adapta su lenguaje puede convertirse en ese “alguien que sí me entiende”. El riesgo aparece cuando empieza a desplazar a los amigos, la familia o la atención profesional".
En segundo lugar, Muñoz advierte que está en riesgo la privacidad de los jóvenes. “Un adolescente puede compartir sus miedos, su sexualidad o sus conflictos familiares sin entender cómo se almacenan esas conversaciones o quién podría acceder a ellas. Hay investigaciones prometedoras con herramientas especializadas, pero eso no demuestra que cualquier chatbot pueda hacer terapia ni que sea seguro para menores”, dijo.
Como conclusión, Muñoz aseguró que “promovería un uso acompañado: enseñar a los jóvenes a cuestionar las respuestas, formar a padres y docentes y exigir a las empresas protección de datos, evidencia de seguridad y mecanismos para orientar hacia ayuda humana. Ante una crisis o un sufrimiento persistente, la atención profesional es indispensable”.