Este lunes, 20 de julio, se instala el nuevo Congreso de la República para el periodo 2026-2030, que tendrá en sus manos la agenda legislativa del gobierno del presidente electo, Abelardo De La Espriella.
Sin embargo, el punto más importante en la agenda del día será la elección de los presidentes del Senado y de la Cámara de Representantes, una disputa que ha provocado intensos enfrentamientos, incluso entre colectividades que respaldarán al nuevo gobierno.
La carrera por la presidencia del Senado de la República ha sido la más llamativa, dado que el Centro Democrático, con el expresidente Álvaro Uribe Vélez involucrado directamente, decidió competir con el candidato que cuenta con el guiño de De La Espriella: el senador Alfredo Deluque.
Pese a que Deluque cuenta con el respaldo del gobierno entrante, el uribismo decidió postular al senador Honorio Henríquez, con el ánimo de que la elección se defina a voto limpio.
Incluso, el Centro Democrático sondeó la posibilidad de obtener el respaldo de contradictores de De La Espriella, a quienes ofreció garantías.
No obstante, Deluque mostró apoyos robustos y en bloque días antes de la elección, que van desde partidos afines hasta el centro.
El punto de partida de sus cuentas son 41 votos: 8 de La U, 9 conservadores, 13 liberales, 7 de Cambio Radical y 4 de Salvación Nacional.
A esa cifra se añaden diez integrantes de Alianza por Colombia, tras descontar a Jota Pe Hernández, quien se inclinó por Henríquez, y el senador de AICO. Con ellos, Deluque llegaría a 52 votos, justo el número que necesita para quedarse con la dignidad.
También se han buscado votos dentro de la coalición conformada por el Nuevo Liberalismo, MIRA y Dignidad, que le darían un margen adicional frente a cualquier movimiento de última hora.
Henríquez, mientras tanto, parte con los 17 senadores del Centro Democrático y Jota Pe Hernández. La principal incógnita está en los 26 integrantes del Pacto Histórico, que no han fijado una posición conjunta.
Lo cierto es que Gustavo Petro, quien recientemente aceptó ser presidente del Pacto Histórico luego del fin de su mandato, ha prohibido votar con el gobierno entrante.
“Mañana nadie del Pacto, y espero de la Alianza, puede caer en la tentación de apoyar el fascismo. Lamento que el señor Rodrigo Lara se entrometa en decisiones que son de los partidos, pero ese es el primer toque del fascismo”, dijo en X.
En la Cámara de Representantes, la situación está casi consumada. Si nada cambia, Nicolás Barguil, del Partido Conservador, presidirá la corporación.
Pese a que el gobierno entrante planteó la posibilidad de que el primer presidente fuera el representante Daniel Briceño, el Centro Democrático decidió jugársela por el Senado y los compromisos primaron, por lo que la primera presidencia le corresponderá al Partido Conservador.
Su propia colectividad y el Partido de la U ya anunciaron su apoyo en bloque, y se espera que partidos como el Partido Liberal, el Centro Democrático y Cambio Radical estén dispuestos a respetar el orden pactado para presidir la Cámara, pese a que no anunciaron su respaldo a Barguil.
Sin embargo, este medio conoció que el sinsabor entre algunos líderes de la derecha obedece a que Briceño, por votos y por mérito, merecía llegar a este cargo en el primer año del periodo.
La jornada, con un Pacto Histórico que pasa del oficialismo a la oposición, y con las grietas que empiezan a aparecer entre el uribismo y el presidente electo, no está exenta de polémicas.
Pese a eso, se prevé que Abelardo De La Espriella, de la mano de Rodrigo Lara, su ministro del Interior designado, salga victorioso de las elecciones, que son decisivas para determinar el ritmo del trabajo legislativo, así como la eficiencia y la eficacia en el trámite de los proyectos que presente.