La Dirección de Investigación Criminal de la Policía y la Fiscalía General de la Nación tratan de esclarecer el origen del disparo que se identificó en una oficina del piso 26 de la Procuraduría General de la Nación. El hecho generó revuelo entre las autoridades judiciales y movilizó a la opinión pública para pedir garantías para los funcionarios.
Un informe preliminar conocido por SEMANA advierte que la bala corresponde a un arma de baja letalidad y sería un hecho fortuito. En un primer momento, se sospechó del uso de un aparente francotirador y se puso la lupa sobre un supuesto atentado relacionado con el exgobernador de La Guajira, Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez.
Los investigadores tienen fuertes indicios de que la pistola fue accionada desde las inmediaciones de la Universidad La Gran Colombia, ubicada en el centro de Bogotá, y que la bala recorrió cerca de 252 metros hasta el piso 26 del edificio del ente de control disciplinario, donde impactó la oficina del funcionario público.
Fuentes enteradas del proceso narraron a SEMANA que, además del estudio balístico, los uniformados avanzaron en entrevistas con residentes y trabajadores del sector, así como en la revisión del registro de las cámaras de seguridad. El material recaudado daría cuenta de un acontecimiento que no estaría relacionado con un presunto atentado.
“Los vigilantes del sector informaron que escucharon disparos en la zona, cerca a la Universidad La Gran Colombia. Se cree que es un hecho fortuito y va perdiendo fuerza la hipótesis de un atentado al procurador de ese despacho”, comentó una de las personas relacionadas con la investigación que se adelanta en la Policía y la Fiscalía.
La oficina donde fue ubicado el proyectil está asignada a Pedro Luis Bonilla, un procurador delegado ante la Corte Suprema de Justicia, quien tiene a cargo varios casos sensibles para el país. Por la gravedad del caso, diversos sectores le pidieron al Gobierno nacional garantías de seguridad para que pueda adelantar su trabajo.