La Administración distrital encendió las alertas por la llegada a Bogotá de una nueva movilización indígena del pueblo Misak, proveniente del Cauca, en medio de antecedentes recientes de tensión y protestas frente a entidades del Gobierno nacional.
El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, confirmó que desde las 6 de la tarde del domingo comenzó el desplazamiento hacia la capital de 11 buses tipo escalera con cerca de 500 indígenas del resguardo La María de Piendamó, en el Cauca.
“Según su propia versión, vienen nuevamente a reclamarle al Gobierno nacional garantías en sus territorios”, señaló el funcionario a través de un comunicado publicado en su cuenta de X.
Ante el arribo de la caravana, el Distrito le pidió al Ministerio del Interior coordinar de manera anticipada espacios de conversación para evitar una nueva crisis de orden público en el centro de la ciudad.
“Le solicitamos desde ya al Ministerio del Interior que se coordinen oportunamente los espacios de conversación y que se busque una salida pronta a la situación”, indicó Quintero.
El secretario agregó que la Alcaldía desplegará equipos de Diálogo, Derechos Humanos y Asuntos Étnicos para acompañar la llegada de los manifestantes. Sin embargo, advirtió que el contexto de ciudad previsto para este lunes obligará a un trabajo articulado entre distintas entidades.
“Las múltiples situaciones de ciudad del día de mañana van a requerir un trabajo coordinado entre Nación, Policía, Ministerio Público y la Alcaldía de Bogotá”, sostuvo.
La advertencia del Distrito revive lo ocurrido semanas atrás, cuando integrantes del pueblo Misak llegaron masivamente a Bogotá y protagonizaron fuertes tensiones en inmediaciones de la Cancillería y el Ministerio del Interior.
En aquella oportunidad, un grupo de manifestantes intentó ingresar a la sede diplomática en el Palacio de San Carlos, situación que obligó a activar protocolos de seguridad y dejó funcionarios confinados dentro del edificio durante varias horas.
Las protestas también generaron bloqueos y fuertes alteraciones en el centro de Bogotá, mientras los indígenas exigían garantías de seguridad, cumplimiento de acuerdos y atención del Gobierno frente a la situación en sus territorios del Cauca.