Hace tres semanas, el candidato presidencial Iván Cepeda reunió a las bancadas del Senado y la Cámara del Pacto Histórico en el Hotel Tequendama, en Bogotá, y les habló de la estrategia para ganar la Presidencia en la primera vuelta, en mayo de 2026. Fue vehemente al afirmar que su principal contendor no es Paloma Valencia, sino el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Los asistentes aplaudieron.
Y así ha venido ocurriendo. Cepeda ha emprendido unos ataques cada vez más fuertes contra Uribe, y el expresidente no se ha quedado callado. Al contrario, ha lanzado una serie de señalamientos en redes sociales contra el candidato presidencial del Pacto Histórico.
Uribe y Cepeda no han sido amigos, ni aliados políticos. El segundo llevó al primero a los estrados judiciales cuando lo denunció por manipulación de falsos testigos, y la investigación tardó casi una década y le generó un desgaste político a Uribe Vélez, quien se mantuvo alejado y dedicado a responder judicialmente. Al final, el Tribunal Superior de Bogotá lo declaró inocente.
Pero la confrontación no terminó ahí. El uribismo desempolvó el contenido de Raúl Reyes —dado de baja en Ecuador por el gobierno de Álvaro Uribe—, en el que aparecía mencionado Iván Cepeda como organizador de una movilización que favorecía a las Farc.
Cepeda dedicó gran parte de su defensa a señalar que la información del computador “era ilegal”, porque no había sido solicitada por un juez de la República, una defensa jurídica que salvó a la exsenadora Piedad Córdoba de ser destituida e inhabilitada por la Procuraduría, pues también aparecía mencionada con el alias de Teodora.
En Medellín, bastión del uribismo, Iván Cepeda —quien fue declarado persona no grata por la Asamblea de Antioquia— se pronunció en plaza pública contra Uribe el fin de semana pasado. Desde el Parque San Antonio dijo: “Muy lejos de aquí, en el parqueadero Padilla, estaban íntimamente conectados con la Gobernación en la época del señor Álvaro Uribe Vélez. Por eso, decir que en esa época este departamento se convirtió en la cuna de la parapolítica, del narcotráfico y del terrorismo de Estado no es otra cosa que hacer la constatación de una realidad que es tan evidente como la Muralla China”.
“Tanto dolor, humillación y sufrimiento al pueblo antioqueño, entonces deberíamos comenzar esa lista por el caudillo de la extrema derecha, Álvaro Uribe, y su propósito de esa actitud negadora que tanto daño le ha hecho a la verdad en Colombia”, agregó, mientras leía.
“Que se oiga claro y fuerte, que lo oiga el alcalde, el gobernador, diputados y concejal y aquel energúmeno que blande un debate para amenazar a la gente en esta ciudad: hoy no vengo a retractarme ni a arrepentirme, ni a rectificar lo que dije en Medellín en ese gran acto del 12 de febrero. Por el contrario, vengo a reafirmarlo, a decirlo con más contundencia, ampliarlo y detallarlo”, expresó.
Álvaro Uribe no se quedó callado y respondió en sus redes sociales. “Cepeda, bandido camuflado de derechos humanos, le cumple a los criminales que lo imponen con los señalamientos contra mí, que han sustentado los atentados contra mi vida. Cepeda instigó contra Miguel Uribe, cuyo asesinato realizó la Nueva Marquetalia, que Cepeda ayudó a conformar como patrocinador de la impunidad y de la fuga de Iván Márquez y de Santrich. Ni Antioquia ni Colombia pueden permitir ni reconocer la candidatura de Cepeda, impuesta a sangre y fuego por criminales”.
Y puso en marcha “Un minuto de Cepeda”, una estrategia mediática y publicitaria con la que pretende referirse al candidato.
“Cepeda ha sido pésimo senador. Ausentista del 40 % de las sesiones. Se dedicaba a sobornar a testigos para que me acusaran; ni así pudo sustentar su afán de afectar mi reputación. Cepeda es candidato del narcoterrorismo que benefició con impunidad”, se lee en uno de sus mensajes.
Y escribió en otro: “Cepeda es exponente de un vicio de corrupción: llegar al Senado, registrarse y salir durante la sesión, o presentar excusas para asistir al juicio en mi contra donde dijo que no le constaba aquello de lo cual me ha acusado”.
Uribe también mencionó otros episodios sobre el candidato del Pacto Histórico. “Camaradas, ‘negar la verdad cuando convenga a la revolución’. Cepeda, mentiroso, pidió un vehículo a la Defensoría del Pueblo para visitar la cárcel provisional de Urrá, y se fue a hacer espionaje al Ubérrimo. Me acusó de gastar dineros públicos para mejorar riego que no existe”.
Cepeda —agregó Uribe— “escribió el canalla libro A las puertas del Ubérrimo, que es un retrato de la mala fe y de la capacidad de mentir del autor”.