La exsenadora y excandidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, participó este viernes en un encuentro de la colectividad en la ciudad de Medellín, en donde reiteró y sostuvo su posición sobre las palabras que desataron controversia en días pasados.
Durante una entrevista hace una semana, Valencia marcó diferencias entre la orientación de la nueva administración y la de su partido. “El Gobierno de De La Espriella es de derecha; ellos se autodenominan de derecha. El Centro Democrático, por el contrario, nunca ha sido un partido de derecha”, dijo.
Sus palabras generaron gran controversia dentro de la colectividad, por lo que se dieron decenas de mensajes de integrantes del Centro Democrático en los que ratificaron su afinidad con la corriente de derecha y manifestaron discrepancias con la exsenadora.
Sin embargo, en un evento este viernes en la ciudad de Medellín, Valencia se volvió a referir al tema. Reiteró que el Centro Democrático no es un partido de derecha, sino que se mueve por una corriente política ligada a lo que hizo el expresidente Álvaro Uribe Vélez durante sus gobiernos.
“Tenemos que entender muy claramente en qué partido es que estamos. Este no es un partido de derecha. El que cree que este es el partido de Hayek y de las libertades económicas, donde el Estado se queda cruzado de brazos y ve cómo se mueren de hambre los ciudadanos, está en el partido equivocado”, expresó.
El pronunciamiento se dio en medio de una Jornada de Reflexión “Unidad, Doctrina y Futuro”, del Centro Democrático, la cual se realizó el 31 de julio en Medellín.
Valencia aseguró durante su intervención que “este partido tiene muy claro que una de las maneras como uno logra defender la democracia en semejante crisis es que la gente no tenga hambre; es que la gente pueda tener condiciones de vida; es que la gente sienta que su dolor es atendido”.
La excandidata presidencial aseguró que ese modelo de partido funciona “a diferencia del de Milei o el de Bukele o el del Tigre, porque ya se utilizó y sí funcionó. Los indicadores de Colombia fueron extraordinarios, no solamente en términos económicos, sino que fueron extraordinarios en términos de bienestar social y legitimidad democrática”.
Al inicio de su intervención, Valencia fue enfática en asegurar que esas categorías de izquierda y derecha “entraron en desuso hace mucho tiempo” y se plantó en que “nosotros realmente lo que somos es uribistas”.