Cada vez son más los criminales que se idean formas de suplantar y robar información, ya sea a través de datos bancarios, redes sociales u otras maneras.
Las autoridades han advertido que los delincuentes ya no solo intentan vulnerar los sistemas de las entidades financieras. Ahora también se centran en vulnerar las distintas prácticas cotidianas de los ciudadanos ya sea cuando dejan su cédula, pierden su billetera o pierden de vista su tarjeta durante algún tipo de transacción bancaria o una compra.
Recientemente, una historia alrededor del personero de Bogotá, Andrés Castro, elevó las alertas por estas prácticas.
SEMANA conoció que el funcionario habría sido víctima de fraude por cuenta de dos hombres que suplantaron sus datos y que solicitaron un crédito a través de estos.
Todo empezó cuando una banda de ladrones, que operaba en una peluquería en San Cristobal Sur, inventaran una compra a través de una suplantación, para que este quedara reportado en Datacrédito y luego pudieran extorsionarlo para sacarlo de este reporte.
Según lo conocido, la banda busca números de cédulas y las llena de deudas para reportarlas en las centrales de riesgo. En este caso, usaron el número de cédula y el nombre del personero y le adjudicaron la compra de un perfume de 180.000 pesos. Crean un pagaré, dejan pasar un tiempo, lo declaran moroso y lo denuncian ante Datacredito.
Tras esta situación, pasaron varias semanas y la supuesta deuda tuvo un incremento de 180.000 a 928.000. Luego de ello, los delincuentes empiezan a presionar el pago del dinero. El personero no aceptó el chantaje y denunció a los delincuentes. Tras su decisión, la peluquería fue sellada. Sin embargo, el daño en el Datacredito quedó hecho, pues aunque se puede entrar fácil a esta lista, salir es un proceso complicado para eliminar el reporte.