Una de las principales preocupaciones del presidente Abelardo De La Espriella desde que se convirtió en el mandatario de los colombianos es el número de extorsiones en varias regiones del país, casi todas adelantadas por internos de las cárceles.
Por eso, una de sus principales decisiones es oxigenar los penitenciarios, trasladar reclusos y tomar nuevas medidas para evitar este flagelo.
Este sábado, 19 de septiembre, el Tigre De La Espriella confirmó a través de su cuenta oficial de X que se cumplió la orden que había entregado días atrás de un nuevo traslado masivo de internos de la cárcel de Buenaventura.
“En Colombia se acabó la contemplación y la alcahuetería con la delincuencia”, escribió el jefe de Estado.
Y confirmó que “di la orden contundente de trasladar de manera inmediata a 120 reclusos desde Buenaventura hacia diferentes establecimientos de máxima seguridad del país. Para fortalecer el control y cerrarle todos los espacios a quienes pretendan seguir delinquiendo tras las rejas, actuamos con toda la fuerza del Estado”.
Y volvió a insistir en su mensaje: “Detrás de los muros manda la ley y el orden se impone sin titubeos”.
En las imágenes que el jefe de Estado publicó en sus redes sociales se observa que el Inpec cumplió su orden al pie de la letra y los reclusos terminaron en varios establecimientos penitenciarios del país.
“Bien motiladitos y con uniforme naranja, bien amarraditos, y me los voy a llevar a unas cárceles en donde no entre ni siquiera la señal de la Santa Cruz para que no sigan atacando al pueblo. Se acabó”, pidió De La Espriella.
Y preguntó: “¿Saben cuánto lleva Buenaventura esperando eso? Unos tipos que siguen siendo jefes de las cárceles. Se les acabó esa vaina con el Tigre”.
Recientemente, el presidente también ordenó el traslado de 117 personas que se encontraban privadas de la libertad en la cárcel de Itagüí y que tenían un perfil alto. Entre los privados de la libertad estaban los principales líderes de las estructuras criminales que se encuentran vinculados a las negociaciones de paz que se venían desarrollando en el gobierno de Gustavo Petro.
Estos líderes de las bandas delincuenciales fueron llevados a establecimientos penitenciarios de alta seguridad ubicados en Bogotá, Medellín, Girón, Valledupar, La Dorada, Palmira, Ibagué y El Barne, en medio de un operativo autorizado por el Gobierno.
“117 reclusos ya no seguirán delinquiendo desde la cárcel de Itagüí. He ordenado su traslado inmediato a establecimientos de máxima seguridad, donde perderán los privilegios y no podrán continuar dirigiendo actividades criminales”, explicó, en ese momento, el presidente de la República.
“En la era del Tigre habrá mano de hierro para todos los bandidos. Que nadie dude que no voy a permitir que los delincuentes sigan desde los establecimientos carcelarios delinquiendo, extorsionando, asesinando, narcotraficando y haciendo lo que les da la gana”, sentenció.