En la recta final hacia la segunda vuelta presidencial en Colombia, el consultor político Nicolás Rojas Holguín analizó los factores que, a su juicio, podrían definir el resultado de la contienda, en un escenario caracterizado por la polarización y la disputa entre proyectos políticos.
En entrevista con SEMANA, el analista sostuvo que el desenlace electoral no estaría determinado únicamente por la intención de voto previa, sino por la capacidad de las campañas de activar emociones y movilizar electores en los últimos días.
“Estas elecciones las ganará el candidato que logre instalar la emoción dominante en la opinión pública. Y hoy, esa emoción parece estar marcada por un deseo de cambio frente al gobierno de Gustavo Petro. De La Espriella entendió que esta campaña es una confrontación sobre la continuidad o la ruptura del modelo actual de gobierno. Su estrategia ha sido convertir la elección en un plebiscito sobre el petrismo, utilizando un mensaje simple, acompañado de símbolos poderosos, fáciles de recordar y con una alta capacidad de conexión emocional. Su principal acierto ha sido construir una narrativa basada en tres elementos que históricamente han demostrado ser efectivos en contextos de desgaste gubernamental: orden, autoridad y división. Cuando una parte significativa de la ciudadanía percibe incertidumbre, crisis o inconformidad con el rumbo del país, estos conceptos se convierten en poderosos motores de movilización electoral”, señaló.
En su análisis, Rojas Holguín también se refirió al reto que enfrenta el sector progresista en la segunda vuelta, especialmente en la ampliación de su base electoral más allá de los votantes tradicionales.
“En el caso de Cepeda, el desafío es mucho más complejo. La matemática electoral en la primera vuelta, le impone la tarea no solo de mantener consolidado el voto progresista, sino de conquistar sectores moderados o de centro que no necesariamente se identifican con el petrismo. Su estrategia pasa por cambiar el terreno de juego: dejar de lado una campaña que defiende el gobierno saliente y transformar la elección en una advertencia sobre los riesgos que representaría una presidencia de derecha radical. La apuesta por la polarización y la suma de apoyos de sectores progresistas, como el de Claudia López, buscan precisamente ampliar esa base electoral”, afirmó.
Finalmente, el consultor indicó que el factor decisivo no será únicamente la persuasión del discurso político, sino la participación efectiva en las urnas en un contexto de alta polarización.
En ese sentido, señaló que la competencia se definirá en las últimas horas de campaña, cuando la activación del electorado podría inclinar la balanza en uno u otro sentido.