Investigadores identificaron infecciones recientes por el virus Bourbon en pacientes de Nueva York y advierten que podría estar siendo subdiagnosticado debido a la falta de pruebas específicas.
Qué es el virus Bourbon y por qué los expertos piden mayor vigilancia epidemiológica
Mientras el cambio climático favorece la expansión de las garrapatas hacia zonas donde antes no podían sobrevivir, los científicos siguen de cerca la aparición de enfermedades emergentes transmitidas por estos artrópodos.
Una de las que más preocupa actualmente en Estados Unidos es el virus Bourbon, una infección poco frecuente, pero que ha vuelto a llamar la atención tras la publicación de un estudio en The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene.
La investigación, realizada por científicos de la Stony Brook University de Nueva York, analizó muestras de sangre de 107 pacientes atendidos entre 2019 y 2024 en el condado de Suffolk, en Long Island.
Todos presentaban una enfermedad febril aguda compatible con una infección causada por la picadura de una garrapata.
Los investigadores buscaron evidencias de infección por tres virus emergentes transmitidos por estos vectores: Powassan, Heartland y Bourbon.
Los resultados revelaron que dos pacientes tenían anticuerpos neutralizantes contra el virus Bourbon y uno contra el virus Heartland.
Además, en dos de esos casos (uno de Bourbon y otro de Heartland),se observó un aumento de cuatro veces en los títulos de anticuerpos entre dos muestras de sangre, un hallazgo que los especialistas consideran compatible con una infección reciente o aguda.
Ninguno de los participantes presentó anticuerpos frente al virus Powassan.
El origen del virus Bourbon y el papel de la garrapata estrella solitaria
El virus Bourbon fue identificado por primera vez en 2014 en el condado de Bourbon, en el estado de Kansas, de donde recibe su nombre.
Se transmite por la picadura de la garrapata estrella solitaria (Amblyomma americanum), una especie cuya presencia se ha expandido por el este de Estados Unidos.
Aunque la infección continúa siendo poco frecuente, preocupa porque no existe una vacuna que la prevenga ni un tratamiento antiviral específico.
Los pacientes suelen desarrollar fiebre, fatiga intensa, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas y erupciones cutáneas, manifestaciones que pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades transmitidas por garrapatas.
Esa similitud clínica representa uno de los principales desafíos para los médicos.
De acuerdo con los investigadores, uno de los pacientes fue diagnosticado inicialmente con enfermedad de Lyme y recibió doxiciclina, el antibiótico utilizado contra infecciones bacterianas transmitidas por garrapatas.
Sin embargo, no mostró mejoría y continuó con fatiga intensa y fuertes dolores de cabeza, lo que llevó a ampliar el estudio hasta confirmar la infección viral.
Los autores del trabajo consideran que el virus Bourbon podría estar siendo subdiagnosticado debido a que no existe una prueba comercial para detectarlo y a que sus síntomas son muy similares a los de otras enfermedades más conocidas.
El estudio también pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica de los virus transmitidos por garrapatas.
Mientras las infecciones bacterianas, como la enfermedad de Lyme, cuentan con un seguimiento más amplio, los virus emergentes reciben una atención mucho menor.
Por ello, los investigadores concluyen que sus hallazgos “subrayan la necesidad de ampliar la vigilancia viral, las pruebas clínicas y el desarrollo de ensayos para mejorar la toma de decisiones clínicas e informar sobre la epidemiología de las enfermedades transmitidas por garrapatas y el manejo de vectores”.
El trabajo cobra especial relevancia en un contexto en el que el cambio climático está modificando la distribución geográfica de las garrapatas.
Esto aumenta la posibilidad de que estos vectores se establezcan en nuevas regiones y, con ello, la necesidad de reforzar la detección temprana de enfermedades emergentes como el virus Bourbon.