En el corazón de la Clínica Foscal en Floridablanca, Santander, seis residentes de la especialización en Radiología Intervencionista de la Universidad Autónoma de Bucaramanga presenciaron un encuentro excepcional: la unión de tres niveles de experiencia para realizar una trombectomía mecánica y enfrentar un accidente cerebrovascular (ACV) con precisión quirúrgica.
El profesor Laurent Pierot, referente europeo en neurorradiología intervencionista y jefe del Departamento de Radiología del Hospital Universitario de Reims en Francia; el doctor Daniel Mantilla, director de Neurointervencionismo en la Clínica Foscal y coordinador de la especialización en la UNAB, y y los jóvenes residentes forjaron un equipo que salvó el cerebro de un paciente en cuestión de segundos.
En las entrañas de la institución médica, el quirófano se convirtió en un ballet tecnológico con rayos X en tiempo real que iluminaban monitores, guiando catéteres milimétricos por arterias hasta el cerebro obstruido.
La trombectomía mecánica, técnica validada clínicamente desde 2015, consistió en introducir un dispositivo minúsculo para “atrapar” y extraer el coágulo asfixiante. Un procedimiento que, en manos expertas, convierte lo imposible en rutina salvadora.
Para los seis residentes, esta no fue solo una intervención: fue un privilegio de aprendizaje en vivo, algo reservado usualmente a gigantes médicos como los de Europa o Estados Unidos. La neurorradiología intervencionista, nacida en 1970, sigue siendo un nicho global con apenas unos 5.000 especialistas en el mundo, según el propio Pierot, quien aseguró: “No podemos decir que trataremos al paciente mañana. Tiene que tratarse inmediatamente”.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el ACV se sitúa como la tercera causa de muerte y primera de discapacidad a nivel mundial.
Este hito médico evidenció la madurez de Bucaramanga como polo de formación avanzada. “Estábamos tratando algunos pacientes y finalmente Daniel tomó una decisión que no era necesariamente la mía. El punto es poder entender qué es lo mejor y lo más seguro para el paciente”, reflexionó el francés, quien lidera en su país el estudio TENSION, un ensayo clave sobre tratamientos para el ictus.
La alianza que hace posible lo extraordinario
Esta hazaña no surgió de la nada, refleja más de 20 años de alianza entre la Unab y la Clínica Foscal, una articulación académica y clínica que eleva la formación médica a estándares internacionales.
Daniel Mantilla, referente nacional en neurointervencionismo, enfatizó que la medicina de alto nivel no se basa en verdades absolutas, sino en juicios clínicos informados por evidencia y experiencia compartida. Bajo su guía y la de Pierot, los residentes absorbieron lecciones de precisión: cómo navegar vasos sanguíneos con imágenes en tiempo real, cómo priorizar la seguridad del paciente en maniobras donde no hay margen de error.
Pierot, reconocido por su trayectoria en publicaciones como PubMed, llegó a Bucaramanga no solo a operar, sino a tejer redes. “Viajar, contrastar criterios y fortalecer lazos internacionales es esencial en una disciplina que aún se construye”, insistió.
Pierot y Mantilla coinciden en que el futuro pasa por compartir conocimiento. Colombia, con programas como el de la Unab, no solo forma especialistas, sino que contribuye al mapa mundial de la salud.