La crisis financiera que atraviesa el sistema de salud en Colombia continúa agravándose y ya empieza a reflejarse en el cierre de servicios esenciales y en la reducción de la capacidad hospitalaria en Bogotá.

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En las últimas horas, dos reconocidas instituciones médicas revelaron la compleja situación económica que enfrentan debido a las millonarias deudas acumuladas por parte de las EPS.

Uno de los casos es el de la clínica Juan N. Corpas, ubicada en la localidad de Suba, que por más de cinco décadas ha atendido a miles de pacientes en la capital del país.

La institución confirmó que actualmente solo tiene en funcionamiento cuatro de las 16 camas de su Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), luego de la renuncia masiva del equipo médico especializado.

Según denunciaron directivos del centro asistencial, las EPS adeudan más de 25 mil millones de pesos, situación que ha impedido cumplir con obligaciones básicas como el pago de salarios y proveedores.

“Nos están adeudando más de 25 mil millones de pesos, lo que nos tiene en serios aprietos económicos”, señaló uno de los representantes de la clínica en diálogo con Noticias Caracol, quien además aseguró que todavía hay salarios pendientes desde octubre y noviembre para varios especialistas.

La situación se volvió aún más crítica después de que el pasado 3 de mayo renunciara gran parte del personal médico de cuidados intensivos por la falta de pagos. Esto dejó a la clínica operando con apenas una cuarta parte de su capacidad UCI.

Pero la crisis no termina allí. La clínica Medical también anunció el cierre de cuatro de sus sedes en Bogotá debido a las dificultades financieras derivadas, según explicaron, del incumplimiento en los pagos por parte de las EPS.

Las sedes de Toberín, Norte, Américas y Santa Juliana dejaron de operar, mientras que en la sede de Kennedy fueron suspendidos varios servicios especializados, entre ellos cuidados intensivos, cardiología y diálisis.

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La decisión generó angustia entre miles de usuarios que llegaron a las instalaciones y se encontraron con la cancelación de citas, procedimientos y tratamientos médicos.

“Estamos en el aire”, dijo una paciente afectada tras enterarse de la suspensión de un examen de rayos X y de varias consultas médicas programadas.

De acuerdo con voceros de la institución, cada mes dejarán de atenderse cerca de 30 mil pacientes en servicios como consulta externa, rehabilitación, urgencias y cirugías programadas.

A esta situación también se suma la suspensión de algunos servicios oncológicos en otras IPS de Bogotá, panorama que sigue aumentando la preocupación entre pacientes y trabajadores del sector salud.

Mientras tanto, diferentes clínicas y hospitales advierten que, de no recibir recursos en las próximas semanas, podrían verse obligados a reducir aún más sus servicios o cerrar nuevas áreas de atención.