Dudas, desconfianza y teorías de conspiración unido a la desinformación, las más conocidas fakenews, se están convirtiendo en una amenaza creciente en torno a las vacunas, afectando su cobertura y acceso.
La incertidumente ante la financiación de la investigación, qué contienen las vacunas y hasta vínculos falsos con enfermedades están cambiando la percepción de las personas frente a la inmunización, al tiempo de una evidente disminución en su intención de vacunarse.
Ya lo advertían la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef ante el efecto negativo que las noticias falsas, la redes sociales, el miedo y la pérdida de confianza están generando en la vacunación.
Producto de esto sería el regreso del sarampión al registrar más de 15.300 casos en América Latina, confirmados en el primer trimestre de 2026, según la OPS, superando los datos de 2025: 14.975 en 13 países.
Por eso, “proteger la confianza y luchar contra la desinformación serán prioridades en 2026”, como lo manifestó el Grupo Estratégico Consultivo de Expertos sobre Vacunación (Sage) de la OMS en su reunión semestral del mes de marzo, centrada especialmente en las vacunas contra el covid-19 y la fiebre tifoidea.
Expertos reunidos en Sao Paulo, Brasil, durante la Semana de la Inmunización, hablaron con SEMANA y mostraron su preocupación por este fenómeno que cada vez toma fuerza, convirtiéndose en un riesgo para la salud pública.
“Han traído esas enfermedades de nuevo”
Efectos secundarios “peligrosos” o productos “nunca probados”: los “antivacunas” no esperaron a 2020 para propagar información falsa sobre las vacunas.
“Las personas dejaron de leer medios tradicionales y ahora creen en cualquier contenido que ven en Instagram o TikTok como si fuera información científica”, así lo manifestó a SEMANA el doctor Rodrigo Sini, experto en biología molecular y celular, al explicar el por qué las personas no creen en el poder de la inmunización.
Para Zini lo que está ocurriendo con la baja cobertura en vacunación, que en América Latina está en eel 75 %, cuando se tenían porcentajes del 90%, se debe al efecto pandemia: “Porque ha traído, entre todos los problemas sociales y más, el poder de las fakenews en decir mentiras, en poner dudas y en relación en cosas ya analizadas, que ya sabíamos la verdad, y ahí hubo una gran consecuencia” con el brote de sarampión que hoy se está presentado.
Además, de que el desafío en años anteriores era lograr llevar vacunas a zonas remotas y cambió a raíz del acceso a Internet, pues ahora se trata de no solo combatir la desinformación, sino la percepción sobre el producto que ha blindado a la población mundial de enfermedades mortales.
“Nosotros fuimos el primer continente en erradicar el sarampión. Nosotros ya teníamos muchos países blindados hacía años, aunque en Europa tenían casos de sarampión, en África y América del Norte. Pero cuando se bajan las tasas de protección y viene justamente esas fakenews, obviamente estás abierto que vuelvan esos casos, fue lo que pasó”.
Además, Sini comentaba que “el problema de las vacunas fue su propio logro: cuando la gente deja de ver las enfermedades, deja de percibir el riesgo”.
Y es que a pesar de los avances por llegar a más población con las vacunas, el experto brasileño fue crítico con los gobiernos que también desinforman: “En los últimos años, en especial el año pasado, volvimos con crecimiento en coberturas vacunales, pero todavía sigue un poco lejos. Aún más cuando tenemos gobiernos, como el Gobierno estadounidense o algunos otros, que dicen mensajes que de verdad son una desinformación completa”.
“Las personas que no se vacunan no son antivacunas”
Y es que ante el impacto que generó la pandemia, para la pediatra e infectóloga argentina Gabriela Ávalos, el sistema de salud que se construyó en América Latina, el cual funcionaba, “hoy está bajo presión”, en parte por las causas de lo que hoy afecta la inmunización: la desconfianza.
“Esto hace que las coberturas caigan. Cuando las coberturas caen, digamos, las enfermedadesvuelven. Esto está pasando hoy, esto está pasando hoy en América Latina”, señaló Ávalos en diálogo con SEMANA.
Durante su charla enfatizó que “las vacunas salvaron millones de vidas, hoy el desafío es salvar la vacunación y no es salvar a una vacuna en particular, sino un grupo de vacunas. ay que salvar este sistema que protege a todas las personas en todas las etapas de la vida sin dejar a nadie atrás”.
Pero también aclaró lo que pasa con quienes no se vacunan: “La mayoría de las personas que no se vacunan no son antivacunas”. El problema, explica, es otro: “La gente ya no percibe las enfermedades como una amenaza inmediata, pues la narrativa que ahora domina para no acceder a las vacunas que están disponibles es ‘a mí no me va a pasar’”.
Respecto al sarampión y los falsos mitos sobre la vacuna señaló que “el brote no necesita que falle todo un sistema” sino que otros factores, además de los antivacunas, están ocurriendo: “Personas normales que no pueden faltar al trabajo y los horarios del vacunatorio público son limitadoses tanto en horarios como en días. Que no tiene dinero para ir a vacunarse al vacunatorio, que le falta la documentación, que la red de antivirus puede estar interrumpida y entonces llega al vacunatorio y no le pueden dar las dosis”.
Las vacunas no generan autismo
La teoría difundida por la principal agencia sanitaria de Estados Unidos y el secretario de Salud, Robert Jr. Keneddy, de que las vacunas son responsables de que los niños desarrollen autismo se ha difundido de manera persistente llegando a afectar el acceso y cobertura de las mismas.
Debido a esta información, la OMS junto con su Comité consultivo mundial revisó 31 estudios realizados en varios países y publicados entre 2010 y 2025 para examinar si puede haber relación entre el autismo y las vacunas que son utilizadas durante la infancia y el embarazo y que pueden contener thiomersal, conservador utilizado en las vacunas, y adyuvantes a base de aluminio.
“El comité concluyó que las pruebas no muestran ninguna relación entre las vacunas y el autismo, inclusive los que contienen aluminio o thiomersal”, destacó el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus
Un tema que se regó por las redes sociales y ha sido usado por influencers para atacar las vacunas y que en palabras de Rosana Ritchmann, jefa de Enfermedades Infecciosas del Grupo Santa Joana, en Brasil, ha generado un efecto negativo en los infantes que no se han vacunado.
“Muchos años atrás había un pseudomédico, porque no es médico, que hizo un estudio falso para discutir y difundir de una manera totalmente equivocada la relación de la vacuna de sarampión con autismo, y el interés de este pseudomédico era ganar dinero del seguro demostrando esto. Ese estudio fue rechazado y retirado de la revista Lencity y este médico no puede trabajar”, explicó Ritchmann.
La experta hizo el llamado para que este tipo de ideas “que los antivacunas aman” no se repliquen “porque esto causa a los padres un miedo” sin que exista una evidencia científica.