Frente a los casos sospechosos de sarampión que estudia el MinSalud y de cara al Mundial de Fútbol, que se realizará en Estados Unidos, Canadá y México —países donde ha habido evidencia médica de aumento en casos de esta enfermedad—, SEMANA conversó con Jorge Cortés, profesor e infectólogo del Hospital Universitario Nacional de Colombia, sobre esta enfermedad.


SEMANA: ¿Qué decir sobre los casos sospechosos en el país?
Doctor Jorge Cortés (J. C.): Es importante entender que se trata de casos importados, lo que significa que tenemos la oportunidad de hacer todo para prevenir que aparezca nuevamente el sarampión en el país y nos mantengamos libres de la enfermedad.
SEMANA: ¿Por qué cree que están aumentando los casos en países como Estados Unidos?
J. C.: Primero, en Estados Unidos ha habido una pérdida en el interés oficial por proteger a los ciudadanos contra el sarampión. Segundo, claramente, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Kennedy Jr. es un antivacunas; eso ha debilitado el sistema. El año pasado cambió a todos los miembros del comité que se encarga de hacer las recomendaciones de vacunas y en diciembre quitó varias vacunas del sistema del plan de vacunación de los Estados Unidos. Es decir que durante los próximos años va a haber cada vez menos gente vacunada.
Lo que cuentan los colegas en Estados Unidos, los que trabajan en salud pública, es que la vacunación se volvió un tema político y muy centrado en lo religioso. Entonces, un pueblo no se vacuna porque el pastor dice que es malo vacunarse y si el CDC o cualquier entidad de salud quiere convencer de que se vacunen, pues lo primero que toca hacer es negociar con el pastor. Porque mientras el pastor diga que la vacuna es mala, pues ninguno de los seguidores se va a vacunar.
Canadá, México y Estados Unidos son los países que tienen el mayor número de casos de sarampión en el mundo desde finales de 2024 y a la fecha. Entre esos tres países juntos son más de 10.000 casos.


SEMANA: ¿Qué pasa en México?
J. C.: La situación en México es distinta; probablemente la situación allí lo que está reflejando es la pérdida en los niveles de vacunación después del COVID. Eso les pasó a todos los países del mundo después del COVID, que se bajaron las tasas de vacunación.

SEMANA: ¿Cuáles son las mentiras sobre la vacuna del sarampión que han ganado fuerza?
J. C.: Alrededor de esta vacuna se han difundido muchas mentiras. La más importante de todas esas y que algunos siguen citando es un estudio que se publicó en una revista médica que se llama The Lancet, donde un investigador dijo: “Yo estoy mirando gente que tiene autismo”, es decir, que existía una asociación entre la vacuna del sarampión y el autismo. Pero poco tiempo después los científicos empezaron a dudar de la validez de los datos, que resultaron ser falsos. La vacuna del sarampión no da autismo.
La mayoría de las mentiras están relacionadas con los efectos adversos de la vacuna. Digamos que hay como dos grupos dentro de la población, los que son dudosos frente a la vacunación, es decir, tienen dudas acerca de la seguridad de decir: “La vacuna produce autismo, la vacuna produce convulsiones, la vacuna produce eso, la vacuna produce lo otro”.
Luego hay otro grupo que cree en las teorías de conspiración y suele darle mucho más crédito a estas teorías que dicen que las vacunas son para controlar a la gente, que le hacen daño a la gente o que es una forma de ponerle chips a la gente. Y eso es un riesgo porque la gente deja de vacunarse.

SEMANA: ¿Qué recomendaciones les daría a los padres de familia preocupados por los posibles casos en Colombia?
J. C.: Sin ninguna duda, debo decir que las vacunas de sarampión hoy en día son seguras y previenen una enfermedad que es potencialmente grave. Hay que vacunarse contra el sarampión, cumplir el número de dosis que se requieren y así garantizar que a los niños y eventualmente a los adultos no les dé sarampión. Vacunarlos en realidad es un acto a favor de ellos, es un acto de amor que lo que hace es protegerlos de por vida.
La efectividad de la vacuna es muy alta, afortunadamente, y el sarampión no repite. Entonces, el que se vacuna contra el sarampión, nunca le va a dar en su vida y nunca va a tener las complicaciones que deja el sarampión.
