Nueve de cada diez hombres con disfunción eréctil se sienten afectados emocionalmente por esta condición. Así lo señala el Barómetro de Salud Sexual Masculina, el primer informe anual de Boston Medical, que identifica consecuencias como la ansiedad, el estrés y la baja autoestima.
Entre los hombres que reportaron afectaciones emocionales, el 18 % manifestó sentirse preocupado y ansioso con frecuencia, mientras que otro 18 % señaló experimentar estrés y baja autoestima. Además, el 17 % afirmó sentirse profundamente afectado.
La relación entre la salud sexual y el bienestar emocional también funciona en sentido contrario. Aunque la disfunción eréctil suele asociarse con problemas de circulación sanguínea, los factores psicológicos y culturales pueden influir en su aparición. Una experiencia sexual negativa puede generar temor a que se repita, mientras que el consumo excesivo de pornografía puede crear expectativas poco realistas sobre los encuentros sexuales.
A estas circunstancias se suman las barreras que llevan a muchos hombres a postergar la consulta médica, como la vergüenza, el miedo a ser juzgados y la creencia de que los problemas de erección son inevitables con la edad.
“Las ideas sobre la edad, la falta de información y el miedo al qué dirán llevan a los hombres a creer que los problemas de erección son una parte inevitable del envejecimiento y que deben resignarse. Tuve un caso en el que un paciente tardó mucho en consultar porque pensó que, después de los 50 años, era normal dejar de tener vida sexual”, dice la doctora Andrea Paola Bravo, de la clínica de Boston Medical en Bogotá.
Por su parte, Luis Alberto Barón, director general de Boston Medical Colombia, explica que la atención también contempla las consecuencias emocionales de esta condición.
“Además del cuerpo, cuidamos cómo la disfunción eréctil afecta a las emociones y al día a día del paciente. Por eso, desde 2015, todos nuestros médicos tienen formación a nivel de maestría en sexología”, señala.
Más de la mitad de los hombres mayores de 40 años presenta algún grado de disfunción eréctil y uno de cada tres padece eyaculación precoz. Por ello, cuando estas condiciones afectan el bienestar emocional y la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional de la salud.