En Colombia, más de 1.000 personas requieren sangre cada día. En ese escenario aparece una pregunta que parece sencilla, pero que resulta decisiva: ¿cómo conseguir que una persona que ya donó vuelva a hacerlo? Especialmente frente a la dificultad de mantener una reserva suficiente durante todo el año, teniendo en cuenta que los componentes sanguíneos tienen una vida útil limitada.
Una iniciativa que comenzó esta semana en Bogotá está probando una respuesta poco habitual: utilizar realidad mixta durante el procedimiento.
Una experiencia distinta frente a la aguja
La estrategia es impulsada por la Fundación Cardioinfantil-LaCardio y la Universidad del Rosario, con el apoyo de Abbott y Blood Centers of America. La primera jornada se desarrolla entre el 26 de agosto y el 4 de septiembre en la sede Mutis de la Universidad del Rosario.
Ana Isabel Gómez, rectora de la Universidad del Rosario afirma que “nuestra univerisdad abre sus espacios a esta jornada porque entiende que promover la donación de sangre hace parte de su compromiso con el bienestar y la responsabilidad social. Junto con LaCardio, queremos acercar esta práctica a nuestra comunidad universitaria y, especialmente, a los jóvenes, ofreciendo una experiencia más tranquila y cercana para quienes deciden donar”.
La idea es llevar la donación al entorno universitario y acercarla especialmente a los jóvenes. Pero la tecnología tiene una función concreta: ayudar a disminuir la ansiedad que algunas personas experimentan mientras donan.
Los participantes pueden utilizar cascos ligeros de realidad mixta para acceder a escenarios digitales durante el procedimiento. A diferencia de una experiencia completamente inmersiva, la persona conserva contacto con su entorno y los profesionales de salud pueden mantener el monitoreo de sus ojos.
No se trata de convertir la donación en un espectáculo tecnológico. El objetivo es más práctico: hacer que esos minutos resulten menos incómodos para quien tiene miedo, nervios o simplemente nunca ha pasado por el procedimiento.
La apuesta tiene además un antecedente. Un estudio realizado en Estados Unidos en 2024 encontró que el uso de realidad mixta durante la donación estuvo asociado con una reducción de la ansiedad entre los participantes que llegaban al procedimiento con ese temor. El 89,2 % de los donantes que participaron en la experiencia manifestó, además, una alta intención de volver a donar.
Ese resultado no garantiza que la misma experiencia produzca idénticos efectos entre los donantes colombianos. Pero sí plantea una posibilidad: que mejorar las condiciones de la primera donación pueda influir en la decisión de regresar.
El desafío después de la primera donación
La discusión sobre donación de sangre suele aparecer cuando las reservas están bajas o cuando una emergencia hace evidente la necesidad. Sin embargo, el sistema requiere algo menos visible y mucho más difícil de conseguir: regularidad.
Los glóbulos rojos y las plaquetas no pueden almacenarse indefinidamente. Por eso, una campaña exitosa no debería medirse únicamente por cuántas personas se acercaron durante una jornada, sino también por cuántas de ellas regresarán meses después.
El Instituto Nacional de Salud recomienda que los hombres puedan donar cada tres meses y las mujeres cada cuatro, siempre que cumplan las condiciones médicas establecidas. La periodicidad convierte una donación aislada en un aporte sostenido al sistema de salud.
Ese es precisamente uno de los motivos por los que las universidades aparecen como un escenario estratégico. Allí se concentra una población joven que puede convertirse en donante durante muchos años, siempre que la primera experiencia sea positiva y exista información suficiente sobre la importancia de repetirla.
Para LaCardio, la discusión tiene una dimensión adicional. Los pacientes atendidos en instituciones de alta complejidad pueden requerir importantes cantidades de componentes sanguíneos durante procedimientos especializados. El Informe Nacional de Actividad Transfusional 2024 del INS señala que la cirugía cardiotorácica se encuentra entre los servicios con mayor consumo de componentes sanguíneos, con un promedio de ocho unidades por paciente.
Al respecto, Juan Gabriel Cendales, director ejecutivo de LaCardio, aseguró, “en una institución de alta complejidad como LaCardio, contar con sangre disponible de manera oportuna es fundamental para atender procedimientos cardiovasculares, trasplantes, cirugías y situaciones de urgencia. Por eso, la donación no puede ser una acción ocasional; necesitamos promover una cultura de donación voluntaria y recurrente que nos permita anticiparnos a las necesidades de nuestros pacientes y garantizar una atención segura y oportuna”.
La necesidad también está relacionada con el peso de las enfermedades cardiovasculares en el país. Las enfermedades isquémicas del corazón se encuentran entre las principales causas de muerte en Colombia, según las estadísticas vitales del DANE.
De la campaña al hábito
La jornada de Bogotá es, en realidad, un primer ensayo de una estrategia que pretende llegar posteriormente a otras universidades del país.
El desafío será comprobar si una experiencia más cómoda consigue algo más difícil que atraer visitantes a una campaña: cambiar comportamientos.
Ese punto es fundamental porque la sangre no se fabrica. Su disponibilidad depende de personas que, sin recibir una remuneración por hacerlo, deciden dedicar parte de su tiempo a un procedimiento que puede beneficiar a alguien que probablemente nunca conocerán.
“La disponibilidad de sangre sigue dependiendo de la voluntad de las personas para donar, pero la tecnología puede desempeñar un papel clave en mejorar la experiencia del donante. Al integrar herramientas como la realidad mixta, buscamos reducir la ansiedad, hacer que el proceso sea más cómodo y, lo más importante, alentar a más personas, especialmente a las generaciones más jóvenes, a donar de manera recurrente”, explicó Juan Carlos Barbosa, jefe de Transfusión de Abbott en Colombia.
Si la experiencia tecnológica logra reducir uno de los obstáculos, el miedo o la ansiedad, habrá cumplido una parte de su propósito. El resultado verdaderamente importante, sin embargo, estará en otro lugar: en que el joven que hoy dona por primera vez recuerde la experiencia y decida regresar.