Guillermo Palacio conoce el sistema de salud desde dos perspectivas. Es médico y cardiólogo pediatra, formado en la Universidad del Rosario, y durante su trayectoria ha estado vinculado a instituciones como la Fundación Cardio Infantil y Colsubsidio. También creó TicSocial, una empresa con la que ha desarrollado proyectos relacionados con la gestión de información en salud.

En entrevista con SEMANA habla del sistema de salud y de lo que ha aprendido tras gestionar a cerca de 150.000 pacientes con cáncer en el país.

SEMANA: Usted es un reconocido cardiólogo perdiatra. ¿En qué momento, además de hacer consultas a niños con enfermedades del corazón, se lanza a intentar aliviar los enredos del sistema de salud?

Guillermo Palacio: Todo esto empezó hace unos años, cuando mi mamá tuvo cáncer de seno. Ahí dejé de ser médico para convertirme en alguien de una familia con una persona con una enfermedad de alto costo, social y económico.

"Si tenemos los datos [...], podemos identificar los riesgos y actuar antes de que aparezcan las complicaciones", dice Guillermo Palacio Foto: Alejandro Acosta

Y descubrí algo que me cambió la forma de pensar: existe muchísima data en el sistema de salud, pero muy poca información. Los datos terminaban teniéndolos y suministrándolos el propio paciente a los médicos: cada consulta, volver a contar la misma historia, volver a cargar los mismos exámenes. Hubo un momento en que caí en cuenta que la única persona que conocía la información era mi mamá, porque iba donde un médico y tenía que volver a contar la historia, iba donde otro médico a volver a contar y a guardar la información.

Ese fue el momento en que decidimos empezar este trabajo: cómo recoger esa data dispersa y convertirla en información que nos permita ser más eficientes y disminuir las complicaciones.

SEMANA: ¿Por qué una enfermedad como el cáncer, además del dolor que entraña, se vuelve una pesadilla de trámites para tantas personas?

G.P: Hay que explicar antes que en Colombia, el 5 % de los pacientes concentra el 50 % del gasto en salud —cerca de 40 billones de pesos al año—. Son, en su mayoría, pacientes con enfermedades crónicas y de alto costo, y el cáncer está entre las más críticas: entre más tarde se detecta, más caro y más difícil es tratarlo, y menores son las probabilidades de sobrevivir.

El problema no es la falta de datos. Cada consulta, cada examen, cada resultado de laboratorio queda registrado en algún sistema. El problema es que esa información vive fragmentada entre distintas EPS, IPS, laboratorios y hospitales, y con frecuencia es el propio paciente —muchas veces ya debilitado por la enfermedad— quien termina cargando sus propios exámenes de una cita a otra.

SEMANA: ¿Por qué ha sido tan difícil centralizar esa información?

Guillermo Palacios: Porque son procesos que requieren seguimiento permanente. Un paciente tiene que hacerse determinados exámenes cada cierto tiempo, asistir a consultas y seguir recomendaciones. Si eso no ocurre, aumenta el riesgo de que la enfermedad se complique.

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Hay pacientes que dicen: “Es que yo me siento bien”. Pero sentirse bien no significa necesariamente que la enfermedad esté controlada. Lo importante es poder hacer seguimiento y saber cómo ha evolucionado el paciente.

SEMANA: ¿Qué ocurre cuando no existe esa continuidad?

G. P.: Se pierde la trazabilidad. Yo puedo decir hoy que peso 85 kilos, pero ese dato por sí solo no me dice si estoy bien o mal. Si antes pesaba 76 y debía pesar 85, voy mal. Pero si antes pesaba 96 y ya estoy en 85, voy bien. En salud pasa lo mismo. No basta con tener un dato aislado. Hay que conocer la tendencia y saber qué ha ocurrido con ese paciente.

Y eso es lo que hace TicSocial. Construimos una plataforma que integra esa información dispersa —historias clínicas, resultados de patología, tamizajes, autorizaciones— y usa inteligencia artificial para identificar, entre miles de pacientes, a quienes están en riesgo: un resultado sospechoso sin seguimiento, una paciente que no asistió a su mamografía, una ruta de atención que se atrasó

SEMANA: Usted ha hablado particularmente de las enfermedades de alto costo. ¿Qué dimensión tiene este problema?

G. P.: Una de las aristas de esa situación es que en las enfermedades de alto costo los medicamentos pueden tener precios muy elevados.

"Existe muchísima data en el sistema de salud, pero muy poca información." Foto: Alejandro Acosta

También existe un problema con el uso inadecuado de medicamentos. En uno de los casos que encontramos, mediante algoritmos se identificaron inconsistencias en la formulación de determinadas moléculas. El seguimiento permitió detectar que se estaban formulando cantidades superiores a las reportadas o medicamentos para pacientes o instituciones que no correspondían.

SEMANA: ¿Cuál es la dimensión del cáncer en Colombia?

G. P.: El cáncer es una enfermedad muy costosa socialmente. Cuando a una persona le dicen que tiene riesgo de cáncer o que tiene cáncer, no solamente se afecta el paciente. También se afecta su familia y, en general, la sociedad.

El problema está en que existen pacientes que todavía no han sido diagnosticados o que llegan a los servicios de salud cuando la enfermedad ya está avanzada. Por eso es importante buscar a las personas que tienen factores de riesgo y llevarlas oportunamente al proceso de atención.

Nosotros, en este momento, gestionamos cerca de 150.000 pacientes con cáncer en Colombia, alrededor del 25 % del total nacional.

SEMANA: ¿Qué importancia tiene el diagnóstico temprano?

G. P.: Muchísima. Nosotros hemos trabajado, por ejemplo, con información relacionada con mamografías. La idea es identificar los estudios que presentan algún riesgo y hacer seguimiento para que las pacientes puedan acceder a una cita y continuar el proceso.

También hay mujeres que tienen resultados que requieren una nueva mamografía después de uno o dos años. Si no existe seguimiento, esa paciente puede perderse en el sistema. La información permite volver a buscarla cuando corresponde.

SEMANA: Cuando la información está sistematizada, ¿qué beneficios hay en esos procesos?

G.P: Le voy a dar unos ejemplos de lo que ha permitido la plataforma. Si comparamos 2021, antes de la llegada de la tecnología, con 2025, ya con la herramienta en plena operación en una de las instituciones que usa TicSocial, los resultados son drásticos. La espera para una cirugía oncológica bajó de 58 a 33 días, lo que representa un 43 % menos de tiempo perdido. En quimioterapia la reducción fue aún mayor, pasando de 46 a solo 18 días, un 60 % de mejora. Para un bloqueo hormonal la atención se agilizó de 28 a apenas 6 días, bajando un 79 %, y en cuidado paliativo la espera se redujo de 34 a 13 días, un 61 % menos. Y en el sentido opuesto, donde más nos interesaba crecer, la captación de pacientes con cáncer de útero in situ —que es cuando el diagnóstico se hace en la etapa más temprana y curable— aumentó un 97 %.

SEMANA: Esos resultados los hicieron merecer el premio Portafolio en innovación hace unos días.

G.P: Nos llena de orgullo haber ganado el Premio Portafolio en la categoría de Innovación, que es uno de los reconocimientos empresariales más importantes del país. Pero más allá del galardón que recibimos con nuestro director de tecnología, Luis Fernando Morales, lo valioso es lo que hay detrás: las clínicas que usan TicSocial llevan tres años seguidos ganando el premio de la Cuenta de Alto Costo a la mejor gestión en cáncer, la ANDI premió a Colsubsidio como la empresa más innovadora de Colombia por un proyecto conjunto para acelerar la detección del cáncer de mama, y además fuimos reconocidos como la HealthTech número uno del país en el ranking de 100 Open Startups.

SEMANA: ¿Qué sucede con los pacientes que no pueden acceder fácilmente a determinados tratamientos?

G. P.: Hay pacientes que viven en ciudades donde no existe radioterapia y necesitan ese tratamiento. Si una persona pierde una quimioterapia que puede costar millones de pesos, no solamente existe un problema económico. También puede complicarse la enfermedad porque no recibió oportunamente el tratamiento.

Por eso hay que mirar el proceso completo: la consulta, los exámenes, los medicamentos, el transporte y la asistencia del paciente a las citas.

SEMANA: ¿La tecnología puede resolver estos problemas?

G. P.: La tecnología es una herramienta, pero lo importante es cómo se utiliza. No se trata solamente de tener muchos datos. Hay que convertir esos datos en información que permita tomar decisiones en el momento adecuado.

En las enfermedades crónicas tenemos una enorme cantidad de información y no podemos seguir haciendo las cosas exactamente de la misma manera. Tenemos que utilizarla para anticiparnos y prevenir, en lugar de esperar a que ocurran las complicaciones.

SEMANA: ¿Qué debería cambiar en la forma de hacer medicina?

G. P.: Tenemos que pasar de una medicina basada en la evidencia a una medicina generadora de evidencia. Hoy muchas veces tomamos decisiones a partir de estudios realizados en Suiza, Noruega o Estados Unidos. Nosotros también deberíamos generar nuestros propios datos para tomar decisiones acordes con las condiciones de nuestro país.

La tecnología puede permitir además una medicina más personalizada: una persona tiene una enfermedad, pero también tiene unas condiciones particulares, vive en determinada región, tiene unas características físicas y sociales específicas. Todo eso debería tenerse en cuenta.

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SEMANA: ¿Cuál considera que es el mayor reto?

G. P.: Adelantarnos. No esperar a que sucedan las cosas. Si tenemos los datos y sabemos qué necesita cada paciente, podemos identificar los riesgos y actuar antes de que aparezcan las complicaciones.